Durante la última cumbre del G7 celebrada en Francia, un micrófono abierto captó una revelación inédita del presidente de Brasil, Lula da Silva, que sacudió el panorama político internacional al distanciarse de su histórica etiqueta ideológica. En un diálogo privado con la jefa del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, y el canciller alemán Friedrich Merz, el mandatario brasileño confesó de manera sorpresiva: «Nunca fui de izquierda».
Según reveló Bloomberg, el jefe de Estado argumentó que el escenario global no responde a los extremos políticos tradicionales.
“El mundo no es de izquierdas, es del camino de en medio. Esa es la verdad. Nunca fui de izquierda; fui un líder sindical. Tenía una sólida relación con el sindicalismo alemán, con el sindicalismo italiano y con la UGT en España”
sentenció el gobernante sudamericano para fundamentar su postura.
Aunque la cumbre francesa propició la coincidencia de Lula da Silva con el expresidente estadounidense Donald Trump, ambos líderes evitaron sostener un encuentro bilateral formal. No obstante, la tensión entre ambos se manifestó a través de declaraciones cruzadas en conferencias de prensa individuales. Trump criticó abiertamente la situación institucional de Brasil, calificándolo como un país «políticamente difícil» y que «juega bastante duro».
El republicano basó sus críticas en la reciente condena del exdiputado brasileño Eduardo Bolsonaro, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro.
“Ha sido desagradable, han detenido a alguien que se presenta a unas elecciones (…). Estaba yendo bien en las encuestas y lo han detenido por hacer declaraciones en Texas”
fustigó Trump ante la prensa.
Por su parte, Lula da Silva respondió de forma tajante exigiendo respeto a la soberanía de su nación. El brasileño instó a su par estadounidense a no inmiscuirse en los comicios locales, recalcando que las elecciones son un asunto exclusivo de Brasil, de la misma forma en que su administración evita intervenir en los procesos electorales de los Estados Unidos. Finalmente, el mandatario sudamericano sugirió que el magnate conoce muy poco la realidad de su país si su único punto de referencia es el círculo íntimo de la familia Bolsonaro.