En una jornada marcada por un intenso calor en el estadio Lumen de Seattle, Bélgica logró salvar un punto agónico ante Egipto tras igualar 1-1. La gran figura del encuentro no fue un titular, sino Romelu Lukaku, quien apenas necesitó 14 segundos sobre el terreno de juego para cambiar la historia del debut mundialista de los ‘Diablos Rojos’.
Ingresando en el minuto 66, el máximo goleador histórico de su país demostró su potencia al lanzarse por un balón dividido. Su presión obligó a Hany a cometer un error fatal que terminó en un autogol, permitiendo que el equipo dirigido por Rudi García esquivara una derrota que parecía inminente durante la mayor parte del compromiso.
Un debut complicado para el equipo de Rudi García
El partido fue cuesta arriba desde el inicio para los europeos, quienes sufrieron la alta intensidad táctica de Egipto. La apertura del marcador llegó de la mano de Emam Ashour, extremo del Al Alhy, tras una asistencia de Salah. El derechazo de Ashour vulneró la resistencia de Thibaut Courtois, figura clave que sostuvo a su equipo durante toda la primera parte con intervenciones providenciales, incluyendo una atajada vital ante Zico.
Mientras Bélgica mostraba dificultades para generar peligro, Kevin de Bruyne se erigió como el único elemento desequilibrante. El volante del Manchester City estrelló un tiro libre en el poste, siendo la ocasión más clara antes del ingreso de Lukaku. Por el contrario, figuras como Jeremy Doku y Trossard no lograron alcanzar su nivel habitual, perdiéndose en intentos individuales que no fructificaron ante la zaga egipcia.
La reacción final y el futuro del equipo
Tras el empate forzado por la entrada de Lukaku, los minutos finales se vivieron con tensión. Incluso, el defensor Mechele estuvo cerca de inclinar la balanza a favor de los belgas con un cabezazo. Por el lado de Egipto, destacó la sustitución de Salah por el juvenil del Barcelona, Hamza Abdelkarim, en un intento por cerrar el partido ante una Bélgica que terminó volcada en ataque.
El resultado deja interrogantes sobre la estabilidad de los dirigidos por Rudi García tras una temporada irregular y plagada de lesiones. Con el retorno de Lukaku y la jerarquía de Courtois en duda sobre su continuidad, el equipo deberá ajustar piezas si aspira a trascender en este torneo donde el margen de error es mínimo.