El rastro del oro tras la «Barbie»
La PDI mantiene bajo reserva una arista clave en la Operación Tokio que involucra a Bárbara Hernández, conocida como la «Barbie» y brazo operativo del criminal Yefri, líder del Tren de Aragua. Las indagatorias surgieron tras escuchas telefónicas de mayo de 2025, donde se reveló que Hernández y su entonces pareja, César Correa Salas, gestionaban un negocio de venta de joyas de oro a través de redes sociales, el cual operaba mediante canales de contrabando.
En una de las intervenciones telefónicas de mayo de 2025, se registró a la mujer, quien además se desempeña como productora de fiestas, discutiendo con Correa. Según informes de la Brigada Contra el Crimen Organizado, el hombre también era blanco de interés policial. Las diligencias determinaron que Correa operaba diversos locales comerciales y utilizaba al menos dos cuentas de Instagram —una con más de 60 mil seguidores— para comercializar el metal precioso importado de forma irregular.
Sorteos, vacunas y la presión del Tren de Aragua
El esquema de César Correa incluía el sorteo frecuente de premios en oro y dólares para captar clientes en redes sociales. Sin embargo, su actividad estaba bajo la constante presión de la cúpula delictiva. En una escucha del 23 de septiembre de 2025, el sujeto se quejó de pagar mensualmente 1,5 millones de pesos en «multas» o «vacunas» exigidas por los líderes o «pranas» del Tren de Aragua.
Correa expresó su malestar por estos cobros, asegurando que intentaba evitar delitos como el tráfico de drogas o robos, actividades típicas de la organización. Ante estos antecedentes, el Ministerio Público solicitó ante el 10° Juzgado de Garantía la autorización para continuar con interceptaciones, además de instalar dispositivos GPS y micrófonos en los vehículos de los involucrados.
El nexo bancario y el blanqueo de capitales
La investigación dio un vuelco con la captura de José Pérez Asencio, un exejecutivo bancario detectado tras revisar el teléfono de la «Barbie», incautado tras un quíntuple homicidio en Lampa en julio de 2024. En el dispositivo, figuraba un pantallazo enviado por Yefri con instrucciones para depositar dinero de extorsiones en el Barrio Bellavista.
Pérez, ciudadano venezolano con ocho años en Chile, confesó el 2 de junio que ayudó a implementar una red de blanqueo que movilizó más de 80 mil millones de pesos hacia cuentas de criptomonedas en el extranjero. El exfuncionario del Banco Santander admitió ante la PDI: «Mantengo acceso a cinco cuentas bancarias». Además, el imputado facilitó una cuenta del Banco BCI a un sujeto llamado Antoni Rivera, perdiendo control sobre la misma posteriormente.
Al momento de su detención, la policía incautó en su departamento una alta suma de dinero en efectivo, compuesta por moneda nacional, 644 dólares y casi 30 mil bolívares venezolanos, pruebas que se suman al complejo expediente de la Operación Tokio.