El índice de riesgo país de Argentina alcanzó este viernes su nivel más bajo en ocho años, consolidando una tendencia de optimismo financiero tras el anuncio de la calificadora S&P. El indicador, elaborado por JP Morgan, retrocedió un 2,3% hasta situarse en los 433 puntos básicos, una cifra que no se observaba desde mayo de 2018. En lo que va de 2026, este medidor sobre la capacidad de pago de deuda soberana acumula un descenso del 24,2%, equiparando su posición actual con la de naciones como Ecuador.
El impacto de las calificaciones internacionales
La reciente caída se profundizó después de que la calificadora S&P mejorara la nota de Argentina como emisor de deuda soberana a ‘B-‘, bajo la categoría de alto nivel especulativo. Este upgrade impulsó el interés por los bonos soberanos en dólares, los cuales registraron subidas de hasta el 4,1% el pasado jueves. Durante la jornada de este viernes, los títulos operaron con resultados mixtos, exhibiendo ganancias cercanas al 0,2% y bajas que alcanzaron el 1,2%, según el instrumento.
Esta mejora se suma al ajuste realizado por la calificadora Fitch a inicios de mayo pasado, cuando elevó la nota argentina de ‘CCC+’ (riesgo crediticio sustancial) a ‘B-‘. Para el gobierno del presidente Javier Milei, estas calificaciones y el desplome del riesgo país son resultado directo de la estabilización macroeconómica, la apertura comercial y las reformas estructurales implementadas desde fines de 2023.
Perspectivas del costo del capital
El viceministro de Economía, José Luis Daza, enfatizó en una entrevista reciente que el riesgo país es el “principal determinante” del costo de financiamiento para el país. Según Daza, el objetivo es mantener este camino para atraer a nuevos inversionistas, con la expectativa de que agencias como Moody’s también mejoren su calificación en el futuro cercano.
El riesgo país es importante porque es el principal determinante del costo del capital en el país suramericano. Con estos upgrades entran inversionistas nuevos y va a seguir bajando el riesgo país.
Vale recordar que Argentina ha permanecido fuera de los mercados internacionales de deuda desde inicios de 2018, debido a su historial de incumplimientos y a las altas tasas exigidas. En aquel periodo, el riesgo país fluctuaba entre los 360 y 400 puntos básicos. Con el indicador actual acercándose a esos niveles, resta ver si esta estabilización permitirá al Ejecutivo retomar el acceso al crédito global en el corto plazo.