El triste desenlace de una figura clave en la monarquía tailandesa
La princesa Bajrakitiyabha, ampliamente conocida como ‘Bha’, falleció este jueves a los 47 años en el Hospital Chulalongkorn de Bangkok. Según confirmó la Casa Real tailandesa, la muerte de la heredera ocurrió tras un complejo proceso de salud que la mantuvo bajo cuidados intensivos durante 41 meses, marcando el final de un periodo de incertidumbre nacional sobre el futuro de la corona.
El comunicado oficial detalla que la salud de la princesa sufrió un deterioro progresivo derivado de una infección abdominal. Ante su partida, el rey Vajiralongkorn ha emitido un decreto oficial instruyendo a la Casa Real para que se organicen los funerales con los más altos honores, trasladando sus restos mortales hacia el Gran Palacio de Bangkok para los ritos tradicionales.
Un colapso repentino que cambió su vida
Todo comenzó el 14 de diciembre de 2022. Aquel día, mientras Bajrakitiyabha se encontraba en la ciudad de Nakhon Ratchasima, a unos 250 kilómetros de la capital, entrenando a sus perros para una competición, sufrió un desmayo repentino. Fue trasladada de urgencia al hospital, donde los médicos identificaron que había sido afectada por una bacteria micoplasma, la cual desencadenó una inflamación cardíaca y una alteración severa en su ritmo cardíaco.
El historial clínico, compilado en siete informes médicos desde su ingreso, reveló que en abril pasado la situación empeoró por una infección en el intestino grueso. Los especialistas reportaron un cuadro complejo de hipotensión, arritmia y problemas de coagulación sanguínea. Finalmente, a pesar de los esfuerzos constantes del equipo médico, la princesa perdió la vida el jueves 11 de junio a las 19:48 horas.
Trayectoria y legado de la princesa
Nacida el 7 de diciembre de 1978, Bajrakitiyabha era hija del primer matrimonio del rey Vajiralongkorn con la princesa Soamsawali. Su rol público creció de manera significativa tras la ascensión al trono de su padre en 2016, asumiendo una mayor representatividad oficial que alimentó las especulaciones sobre su posible sucesión al trono.
La princesa dejó un importante legado académico y diplomático. Fue doctora en derecho por la Universidad de Chicago y se destacó por una trayectoria internacional notable, incluyendo su labor como embajadora en Austria (2012-2014) y diversos cargos de representación ante la ONU, con énfasis en la Oficina contra la Droga y el Delito y la ONU para la Mujer. Su vida, siempre caracterizada por la discreción, contrastaba con el perfil de otros miembros de la familia real, manteniendo siempre un enfoque en el servicio público y la hípica.