Una insólita multa de 200 libras esterlinas —equivalentes a más de 240 mil pesos chilenos— por botar una bolsa de té en el estacionamiento de un local de McDonald’s, ha generado una verdadera guerra administrativa en la ciudad de Bournemouth, en el Reino Unido. La sanción, calificada por el afectado como un acto sin explicación, provocó la molestia no solo de su familia, sino de toda una comunidad que cuestiona las prioridades de las autoridades locales.
El incidente ocurrió mientras el ciudadano inglés desayunaba en el recinto. Según su testimonio, al sacar la bolsita de la taza, se quemó los dedos y esta cayó accidentalmente en el espacio de la puerta, terminando en el suelo. Pese a que el hombre intentó explicar la situación y mostrar que el resto de sus residuos estaban dentro de su automóvil, un inspector del ayuntamiento decidió cursar la infracción de inmediato.
Indignación ciudadana contra el ayuntamiento
La historia, revelada por el diario Daily Mail, expone la frustración de un hombre que se sintió tratado como un criminal. El afectado señaló:
Mientras estábamos sentados afuera desayunando, se me acercó un funcionario que dijo trabajar para el Ayuntamiento. Luego añadió que me estaban multando con 200 libras por haber tirado una bolsita de té al suelo.
El ciudadano reiteró que nunca había cometido un delito y que la situación fue un percance menor.
El malestar escaló rápidamente entre los vecinos, quienes tacharon al ayuntamiento de Bournemouth de “hipócrita”. La crítica apunta a que, mientras se castiga con severidad un hecho accidental, las autoridades fallan en controlar la acumulación de basura real en zonas turísticas. Como antecedente, en mayo pasado, tras una ola de calor, se debieron recolectar 83 toneladas de desechos que los visitantes abandonaron en las playas.
Desenlace del caso y medidas futuras
Ante la fuerte presión social, la multa terminó siendo cancelada. El Ayuntamiento de Bournemouth, que mantiene una campaña activa contra el abandono de residuos desde 2023, confirmó la anulación del castigo monetario pero evitó entregar explicaciones detalladas sobre por qué se cursó inicialmente.
Esta disparidad en la fiscalización mantiene el debate abierto en la ciudad costera. Una fuente consultada por la prensa local resumió el sentir general: “Me frustra esto porque esta misma gente no tiene el valor de imponer multas en la playa de Bournemouth. Van tras la presa fácil”. A futuro, queda la duda de si el municipio ajustará sus protocolos de control para evitar la percepción de abuso administrativo en casos menores mientras persisten los problemas de aseo en puntos críticos durante el verano.