En su primer viaje al extranjero durante 2026, el presidente chino Xi Jinping llegó a Corea del Norte para sostener encuentros bilaterales estratégicos con el líder norcoreano Kim Jong Un. La visita, que marca una pieza clave en el tablero geopolítico actual tras las recientes recepciones de Xi a Donald Trump y Vladimir Putin en Pekín, busca fortalecer lazos profundos en materia económica y de defensa.
A su llegada, Xi Jinping y su esposa, Peng Liyuan, fueron recibidos con honores militares, una alfombra roja y vítores por parte de Kim Jong Un y su esposa, Ri Sol Ju. El ambiente en la capital norcoreana estuvo marcado por la presencia masiva de banderas de ambas naciones ondeando en las calles, simbolizando una relación que Pekín busca potenciar a un “nuevo nivel”.
Cuatro ejes para la alianza estratégica
Durante la jornada de conversaciones el lunes 8 de junio, el mandatario chino presentó una hoja de ruta con cuatro propuestas concretas para robustecer los vínculos bilaterales:
- Intercambios de alto nivel: Reforzar los contactos en diplomacia, aplicación de la ley y asuntos militares para obtener “sabiduría y fuerza” conjunta.
- Cooperación sectorial: Elevar el trabajo en comercio, agricultura, construcción, tecnología, ciencia, atención médica y salud. Además, se impulsará la plena reapertura de pasos fronterizos y la reanudación de vuelos y trenes de pasajeros.
- Lazos sociales: Fomentar la colaboración en áreas de educación, cultura y deportes para estrechar la relación entre los pueblos.
- Coordinación estratégica: Bajo el principio de “equidad y justicia”, Pekín busca promover una gobernanza internacional que consideren más equilibrada.
“Me siento profundamente complacido y también percibo una especial sensación de cercanía. El firme apoyo al liderazgo del camarada secretario general Kim Jong Un en la causa socialista de la RPDC no cambiará, y la firme determinación de salvaguardar los intereses comunes y un buen entorno estratégico tampoco cambiará”, declaró Xi Jinping.
Según reportes de la agencia estatal Xinhua, la intención de China es clara: establecer un entorno estratégico compartido en un momento donde las alianzas militares y económicas en la región están bajo una intensa lupa internacional. La pregunta que queda sobre la mesa es cómo esta intensificación de las relaciones afectará el delicado equilibrio de fuerzas con Occidente en los próximos meses, especialmente ante la confirmación de una cooperación militar cada vez más estrecha entre ambas naciones.