El conflicto de interés en la U. de Chile
La rectora electa de la Universidad de Chile, Alejandra Mizala Salces, quien asumirá su cargo el próximo 19 de junio, se refirió a las dudas que genera su vínculo financiero con el grupo Sartor. Tras reconocer pérdidas millonarias en fondos administrados por esta entidad, Mizala declaró a Ex-Ante: “Si hay que abstenerse, me abstengo”, respecto a la toma de decisiones sobre el convenio vigente entre la casa de estudios y Azul Azul S.A., concesionaria que administra al club deportivo Universidad de Chile.
La crisis del Caso Sartor
El escándalo financiero estalló a finales de 2024, cuando la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) decidió revocar la autorización de existencia de Sartor AGF. La entidad ordenó la liquidación de diversos fondos debido a irregularidades, específicamente por autorizar inversiones en sociedades relacionadas que vulneraron los deberes fiduciarios. Este caso ha generado una investigación de la Fiscalía y puso bajo la lupa el origen de los dineros utilizados para controlar el club deportivo.
Inversiones y vínculos directos
Alejandra Mizala detalló que mantenía inversiones en Sartor al menos desde el año 2014, provenientes de una herencia. Su gestión de inversiones se realizaba a través de Pedro Pablo Larraín, fundador y rostro principal de Sartor Finance Group, quien fue sancionado por la CMF junto a los demás directores de la firma. La justicia deberá determinar ahora si existen eventuales responsabilidades penales en el marco de este proceso.
Próximos pasos en la rectoría
La futura autoridad universitaria confirmó que ya ha socializado este tema con la actual rectora, Rosa Devés, asegurando que le informó de la situación hace tiempo. Mizala ha iniciado una ronda de entrevistas donde ha ratificado que, durante su gestión, se revisará profundamente el convenio con Azul Azul S.A. ante la incertidumbre que rodea la estructura financiera de la sociedad controladora del club.