Solidaridad en medio de la crisis
El 15 de agosto de 2007, Perú fue sacudido por un terremoto de magnitud 7,9 con epicentro en Pisco, marcando uno de los eventos sísmicos más devastadores del siglo XXI en el país. El desastre dejó un saldo trágico de 595 fallecidos, 2.291 heridos y cerca de 450 mil damnificados en las regiones de Ica, Huancavelica y Arequipa. Ante esta emergencia, Chile se posicionó como uno de los primeros países en responder, enviando apoyo crucial en un momento donde las relaciones diplomáticas estaban tensas por el diferendo marítimo.
La ayuda chilena incluyó toneladas de insumos esenciales como leche en polvo, leche líquida, agua, frazadas, galletas para niños, carpas y abrigos. Tal como detalla una nota de prensa del Ministerio de Salud peruano del 21 de agosto de 2007, la logística fue liderada por la Fuerza Aérea de Chile (FACh), que trasladó además un hospital de campaña completamente equipado con personal médico y enfermeros especializados.
Voces tras la ayuda: El rol de Chile
Carlos Vallejos Sologuren, ministro de Salud de la época bajo la administración de Alan García Pérez, enfatizó que la asistencia chilena superó las expectativas materiales. Según el exsecretario de Estado:
Chile fue uno de los primeros, uno de los más discretos y de los más efectivos porque su ayuda no solamente consistió en el soporte material, sino también en el recurso humano. Mandaron voluntarios, desde médicos hasta enfermeros, expertos en este tipo de situación porque Chile tiene una historia sísmica.
Además, Vallejos destacó un aspecto a menudo omitido: el soporte en salud mental para las víctimas del seísmo, calificando la ayuda de Chile junto a la de Colombia como las más sustantivas recibidas durante la tragedia. Esta coordinación fue respaldada por las autoridades chilenas, destacando el contacto constante entre la ministra María Soledad Barría y el gobierno de Michelle Bachelet.
La diplomacia frente a la emergencia
A pesar del conflicto limítrofe vigente en aquel entonces, el gesto humanitario logró trascender las barreras políticas. La presidenta Michelle Bachelet declaró en su momento:
Hoy no quiero hablar de ese tema. Hoy es un día de dolor para el pueblo peruano y es por eso que me he comunicado con el presidente Alan García para expresarle a nombre del gobierno de Chile y del pueblo chileno los sentimientos de pesar por las víctimas y nuestra solidaridad.
Hernán Garrido Lecca, exministro de Vivienda, también recordó cómo esta colaboración ayudó a cimentar futuros vínculos, como la creación de la Alianza del Pacífico. Para los protagonistas de este auxilio, aquel episodio demostró que, ante catástrofes de esta magnitud, los lazos de hermandad superan cualquier diferencia histórica. A 18 años del evento, mientras sectores en Perú aún denuncian que la reconstrucción de las ciudades afectadas no ha finalizado del todo, la historia de esta ayuda permanece como un precedente de cooperación regional en tiempos de adversidad.