Este viernes marca el vencimiento del ultimátum impuesto por la administración de Donald Trump a las compañías extranjeras que mantienen operaciones en Cuba. La orden exige la disolución inmediata de cualquier vínculo económico o comercial con el conglomerado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), conocido como Gaesa, bajo la amenaza de sufrir severas sanciones por parte del Gobierno de Estados Unidos.
La presión internacional ha generado una salida masiva de corporaciones globales. Firmas de la talla de Visa y Mastercard ya han acatado la disposición, al igual que las cadenas hoteleras españolas Iberostar y Meliá. Por su parte, la minera canadiense Sherritt, que ostenta la mayor inversión extranjera en territorio cubano, confirmó hace un mes su retiro total para evitar las represalias financieras de Washington.
El impacto del bloqueo en la crisis energética cubana
La escalada de tensión contra la isla se agudizó desde enero, mes en que se decretó un bloqueo petrolero que ha logrado paralizar gran parte del aparato productivo nacional. Cuba depende de importaciones, ya que solo es capaz de producir el 40% de sus necesidades energéticas. La Orden Ejecutiva del 1 de mayo establece explícitamente sanciones contra cualquier entidad o persona, nacional o extranjera, que sostenga lazos financieros o comerciales en los sectores clave de defensa, finanzas y energía.
En una reciente entrevista con el portal elDiario.es, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, abordó el futuro de la planta hotelera. El mandatario aseguró que el país está abierto a buscar nuevas modalidades de negocio con inversionistas cubanos o entidades extranjeras que no posean dependencia ni cuentas en los Estados Unidos, permitiendo el uso de estos activos para saldar deudas o generar ingresos operativos.
Combustible y sector privado: el balance del gobierno
Sobre el desabastecimiento energético, Díaz-Canel calificó el cerco como “brutal”. Según las cifras oficiales, el sector privado solo ha podido importar 27.000 toneladas de combustible en los últimos meses, de las cuales solo 6.000 toneladas correspondieron a gasolina —menos de la mitad del consumo mensual requerido— y 21.000 toneladas de diésel, cifra que apenas alcanza para una semana de generación eléctrica.
Los gendarmes del aparato de gobierno norteamericano, cada vez que se enteran de que un barco viene con intenciones de llegar a Cuba, hacen presión (…) Solo ha llegado en más de cinco meses un barco ruso.
El mandatario insistió en que el país continuará dependiendo de su crudo nacional pesado, refinado mediante innovaciones científicas propias. Ante este escenario de asfixia económica, la gran incógnita para los analistas internacionales es cuánto tiempo podrá sostenerse el modelo cubano sin acceso a redes bancarias globales ni suministros estables de energía. ¿Logrará el gobierno de Díaz-Canel atraer inversionistas externos que ignoren las amenazas de la Casa Blanca?