El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, rompió el silencio este viernes en Tivat, Montenegro, para negar cualquier conocimiento o participación en la presunta trama liderada por la exmilitante Leire Díez. La figura clave de este caso enfrenta cargos por cohecho y tráfico de influencias, siendo señalada por coordinar supuestas maniobras con altos cargos del PSOE para invalidar investigaciones de la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil) y la Fiscalía Anticorrupción que afectaban al partido.
A su llegada a la cumbre de la Unión Europea y los Balcanes Occidentales, Sánchez fue enfático respecto a su nula relación con las llamadas «andanzas» de Díez. «Nunca avalé, nunca tuve información, ni nunca tuve conocimiento de algo que nunca hubiera tolerado», declaró el jefe del Ejecutivo ante la prensa.
La polémica por los mensajes intervenidos
La investigación de la UCO sacó a la luz comunicaciones comprometedoras. En un mensaje del 15 de febrero de 2025, Díez escribió a Vicente Fernández, expresidente de la SEPI y también investigado, sugiriendo que el mandatario estaba al tanto de sus gestiones para proteger al partido. La exmilitante le notificó a Fernández: «Ayer le dijo el one a S que me dedique a hacer un trabajo enorme y que no me venga abajo». La respuesta de Fernández, reflejada en el sumario, fue: «Me alegro que así lo piense. Otras se esconden, tú das la cara».
Frente a estos antecedentes, Sánchez insistió en que jamás dio órdenes vinculadas a estas actividades. Ante la pregunta sobre su supuesta implicación, sentenció: «En absoluto».
Respaldo a figuras clave y futuro del caso
El presidente aprovechó la instancia para blindar a dos colaboradoras mencionadas en el informe judicial: la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, y la directora de la Guardia Civil, Mercedes González. Sobre Narbona, quien admitió haber sido contactada por Díez pero derivó el caso a Santos Cerdán sin recibir archivos, Sánchez aseguró que «no hay nada grave ni malo». En cuanto a González, el mandatario validó sus explicaciones sobre los encuentros mantenidos con la imputada, calificando su gestión como «muy positiva» y reiterando su «plena confianza» en su profesionalidad.
Sobre los pasos a seguir, el líder socialista aclaró que los servicios jurídicos del partido analizan la información con «rigor y solvencia». Prometió que el PSOE responderá mediante «acciones y decisiones» orientadas a defender la «honorabilidad y la limpieza» del partido.
Finalmente, Sánchez comparó esta situación con las actuaciones de la llamada «policía patriótica» durante el mandato de Mariano Rajoy, acusándolos de obstruir la justicia y espiarle. Pese a expresar «decepción» e «indignación» por las revelaciones que apuntan a una trama en Ferraz encabezada presuntamente por Santos Cerdán, reiteró: «Mi gobierno es un gobierno limpio y mi partido es un partido íntegro». El escenario permanece abierto, mientras la justicia, liderada por el juez Santiago Pedraz, continúa profundizando en las implicancias de esta red dentro de las estructuras del oficialismo español.