En medio de la controversia por presuntos tratos abusivos, este viernes un grupo de trabajadores del Ministerio de la Mujer salió a defender la gestión de la cartera. Los funcionarios descartaron haber presenciado situaciones de violencia por parte de la ministra Judith Marín o su círculo de asesores, contradiciendo los reportes que circularon durante la semana.
¿Qué denuncias se habían realizado contra el equipo ministerial? Los señalamientos públicos incluían acusaciones sobre supuestas amenazas de despido, emplazamientos políticos a Chile Vamos y un quiebre en las relaciones con la Subsecretaría. Ante este escenario, el personal decidió romper el silencio para aclarar su postura institucional.
El llamado de atención a la oposición
Los funcionarios fueron enfáticos al dirigirse a la senadora Paulina Núñez (RN), instándola a no inventar conflictos artificiales.
«Usar este ministerio pequeño, que tanto ha costado levantar, solo lo expone y lo pone en un riesgo que no permitiremos»
, señalaron durante la vocería, rechazando lo que calificaron como una instrumentalización de su lugar de trabajo.
El personal insistió en que no han sido testigos ni han sufrido agresiones por parte de la ministra Marín. No obstante, reconocieron que existe una problemática real dentro de la institución que requiere atención urgente.
¿Cuál es el verdadero conflicto interno?
Lejos de los rumores de malos tratos, los trabajadores subrayaron que el foco del problema radica en la conducción administrativa. Según los funcionarios, los inconvenientes se han manifestado reiteradamente debido a un deterioro en la gestión que estaría radicado bajo la responsabilidad de la subsecretaría.
Al cumplirse el décimo aniversario del Ministerio, el personal hizo un llamado a evitar las celebraciones vacías. En su lugar, abogaron por una conmemoración honesta que fomente el trabajo en equipo, la confianza mutua y el reconocimiento de los avances logrados hasta la fecha.
Mientras el Ministerio enfrenta este décimo aniversario marcado por las tensiones, la duda que permanece en los pasillos de la cartera es si los cambios administrativos solicitados serán suficientes para zanjar el quiebre con la Subsecretaría y mejorar el ambiente laboral que los trabajadores reclaman reconstruir.