La Fiscalía brasileña presentó cargos formales contra el ciudadano chileno Germán Naranjo, exejecutivo de la empresa pesquera Landes, tras una serie de graves incidentes ocurridos en un vuelo de la aerolínea Latam. El caso, que ha escalado a nivel judicial, involucra denuncias por injuria racial, xenofobia y homofobia, delitos que el acusado habría cometido durante el trayecto entre São Paulo y Fráncfort.
El imputado se encuentra actualmente bajo prisión preventiva desde el pasado 15 de mayo, fecha en la que fue arrestado en el aeropuerto internacional de Guarulhos. El Ministerio Público Federal detalló que los cargos incluyen el intento de forzar la apertura de una salida de emergencia mientras la aeronave sobrevolaba Fortaleza el 11 de mayo, poniendo en riesgo la seguridad del transporte aéreo.
Detalles de los ataques y resistencia a la autoridad
Durante el incidente a bordo, Naranjo habría proferido insultos contra la tripulación basándose en su origen brasileño, color de piel y orientación sexual. Según los reportes, el sujeto llamó “mono” a un trabajador e imitó gestos ofensivos, además de calificar la homosexualidad como “un problema”. Estos actos fueron registrados en videos que posteriormente circularon a través de plataformas como BioBioChile.
Tras lograr ser contenido en pleno vuelo, el exejecutivo continuó con su conducta agresiva días después al regresar a la terminal de Guarulhos. En una sala VIP del recinto, el ciudadano chileno habría insultado a camareras y auxiliares de limpieza con términos racistas. Al intervenir, la Policía Federal fue objeto de amenazas de muerte y desacato, lo que obligó a los agentes a utilizar esposas para proceder a su detención efectiva.
Situación legal y antecedentes
La defensa de Naranjo ha sostenido que su cliente padece problemas de salud mental y se encuentra bajo tratamiento psiquiátrico desde hace años, argumentando que durante los hechos estaba fuera de sí. Pese a esto, la Fiscalía mantiene la acusación por “atentado contra la seguridad del transporte aéreo”, “injuria racial”, “amenazas”, “desacato” y “resistencia a la detención”.
Este episodio se suma a una reciente ola de detenciones de extranjeros en Brasil por actos de discriminación, un escenario que ha cobrado relevancia mediática tras casos similares como el de una abogada argentina en Río de Janeiro. En territorio brasileño, el delito de injuria racial contempla penas de entre dos y cinco años de prisión, además de la imposición de multas. ¿Logrará el imputado demostrar una eximente de responsabilidad, o enfrentará la pena efectiva que solicita el Ministerio Público?