El fin de la tómbola: El plan del Mineduc
El gobierno del Presidente Kast ingresará la próxima semana un proyecto de ley clave para reformar el Sistema de Admisión Escolar (SAE). El anuncio, realizado durante la cuenta pública del pasado 1 de junio, busca transformar radicalmente el modelo actual mediante la inclusión de variables de mérito en el algoritmo de selección, dejando atrás la predominancia del azar.
Según datos internos del Ministerio de Educación, el sistema actual depende excesivamente de la aleatoriedad. En el proceso de admisión 2024, el 50% de los estudiantes fue asignado por sorteo, cifra que se vuelve crítica en 1° medio, donde 34.593 de 50.805 alumnos (68%) obtuvieron su vacante mediante esta vía.
El diagnóstico tras la reforma
Un documento interno del Mineduc detalla las principales deficiencias detectadas. Entre ellas, destaca la alta demanda sobre la oferta en los establecimientos más valorados por las familias.
- Concentración de postulaciones: El 17% de los niveles educativos recibió el 55% de todas las solicitudes, totalizando 261.252 de 473.482 postulaciones. La demanda en estos recintos supera en un 84% a la oferta disponible.
- Criterios insuficientes: Actualmente, factores como tener hermanos en el establecimiento, ser hijo de funcionario o exalumno benefician a una minoría. En 1° medio, nueve de cada diez postulantes a colegios sobredemandados no cumple con ninguno de estos criterios, quedando supeditados a la “lotería”.
Falta de mérito y desconexión
El Mineduc advierte que el sistema ignora el esfuerzo del estudiante. Los datos reflejan que los alumnos de alto rendimiento tuvieron una probabilidad siete puntos porcentuales menor de acceder a su primera preferencia en comparación con el resto.
«Esto debilita una señal fundamental del sistema educativo: reconocer y valorar el compromiso, la dedicación y los logros alcanzados»
, señala el informe.
Finalmente, la cartera liderada por la ministra María Paz Arzola apunta a la fractura en el vínculo familia-colegio. La rigidez del SAE eliminó espacios de interacción directa, dejando a las familias con la percepción de un sistema distante, incapaz de responder a las necesidades específicas de los alumnos.