Un momento de extrema tensión se vivió durante el cruce entre Belgrano y Gimnasia de Jujuy, válido por la Copa Argentina. A los 30 minutos del segundo tiempo, apenas 10 minutos después de haber ingresado al campo de juego en el estadio Madre de Ciudades de Santiago del Estero, el futbolista Lucas Zelarayán sufrió un repentino desvanecimiento que encendió las alarmas de todo el plantel cordobés.
El mediocampista, conocido como el Chino, comenzó a marearse en la mitad de la cancha, lo que obligó a que su compañero Uvita Fernández y los jugadores de ambos equipos solicitaran asistencia urgente. El cuerpo médico del Pirata intervino rápidamente para estabilizarlo, mientras el partido se detenía ante la evidente preocupación de los presentes.
El diagnóstico de Lucas Zelarayán tras el colapso
Una vez finalizado el encuentro, que culminó con la clasificación de Belgrano a los octavos de final tras una definición por penales, el propio jugador decidió hablar en zona mixta para aclarar lo sucedido. Zelarayán confirmó que el cuadro fue producto de una descompensación metabólica específica:
Fue una hipoglucemia, tenía la glucosa muy baja. No soy de consumir mucha glucosa; lo hablaba recién con los médicos. Se me bajó el azúcar.
El volante descartó que el episodio estuviera vinculado directamente con los festejos por el título reciente del Torneo Apertura de Primera División de AFA. Si bien reconoció que fueron días de intensa actividad física y emocional, aclaró que esto es algo que ya le había ocurrido anteriormente: “Me había pasado el año pasado en mi casa, con mi señora, que también tuve que correr al médico. Lo que me pasó no es por lo de esta semana”.
¿Cuál es el estado de salud actual del jugador?
Para llevar tranquilidad a sus seguidores y a la hinchada del Pirata, el deportista enfatizó que ya se encuentra bajo observación profesional. Zelarayán confirmó que volverá a someterse a chequeos médicos exhaustivos, tal como hizo el año pasado cuando realizó estudios en el club y en un sanatorio tras aquel primer episodio en su hogar.
“Había vivido una semana soñada con el título, y quería terminarla bien. Me pone un poco triste. No me gustó lo que pasó, la preocupación de mi familia y la gente de Belgrano”, concluyó con visible pesar. Por ahora, el jugador se mantiene bajo supervisión para asegurar que este problema metabólico no se repita en futuros compromisos competitivos.