La industria salmonera en Chile ha manifestado formalmente su disposición a retirar los centros de cultivo desde los parques nacionales y lagos del país, aunque enfatiza que este proceso debe estar supeditado a un plan de ordenamiento territorial claro. Esta postura se dio a conocer en el marco de la celebración de los 50 años del sector y la instauración del nuevo Día Nacional del Trabajador de la Salmonicultura.
El debate sobre la relocalización de las concesiones ha tomado fuerza en las instancias de aniversario. ¿Qué propone el gremio ante esta exigencia? Patricio Melero, presidente de SalmonChile, fue enfático en señalar que el desarrollo productivo debe equilibrarse con los parámetros ambientales. Según el dirigente, es claro que la industria no debe tener presencia en parques naturales y debe salir de ellos de manera progresiva. Sobre el caso particular de los lagos, Melero argumentó que la actividad ha sido permitida históricamente por la ley, pero reconoció que se deben buscar gradualmente formas alternativas para operar.
La necesidad de certeza jurídica para la salmonicultura
Por otro lado, Loreto Seguel, presidenta del Consejo del Salmón, introdujo un matiz técnico fundamental: la necesidad de certezas regulatorias. Para la representante, no basta con la voluntad de salida, ya que las empresas enfrentan un escenario de congelamiento normativo que impide movimientos efectivos.
La ejecutiva declaró: “Tenemos empresas socias que incluso ya han salido de los lagos, han salido de los parques, pero lo importante es un acuerdo nacional que nos permita tener claridad y certeza. Hoy día, dónde estamos y a dónde nos podemos mover, ese es el problema de las relocalizaciones”.
El gremio sostiene que actualmente no tienen espacios definidos hacia donde trasladar sus operaciones, lo que genera un punto muerto. Mientras tanto, en el contexto legislativo, el Proyecto de Ley de Reconstrucción Nacional contempla actualmente las llamadas micro relocalizaciones mediante cambios cartográficos.
Esta herramienta es vista por los gremios salmoneros como un paso inicial necesario. La medida permitiría avanzar hacia relocalizaciones mayores, que implican el traslado efectivo de los centros de cultivo hacia otras áreas mediante la obtención de nuevas concesiones marítimas. El estado actual de la discusión muestra una industria que reconoce el cambio de paradigma ambiental, pero que condiciona cualquier movimiento a una nueva hoja de ruta estatal que destrabe la burocracia vigente.