El llamado del expresidente Gabriel Boric a la oposición para mantener una postura “franca, respetuosa, pero abierta, clara y firme” ante la megarreforma de seguridad del Gobierno ha generado un abanico de reacciones. Mientras algunos sectores de la oposición coinciden con la necesidad de articularse, otros pidieron que el exmandatario se mantuviera al margen de la contingencia política.
La intervención de Boric ocurrió durante la presentación del libro “La montaña rusa”, del exministro Mario Marcel. En dicho evento, el expresidente enfatizó que quienes participan en la política deben estar dispuestos a colaborar con el gobierno de turno en asuntos de políticas de Estado, pero sin abandonar sus convicciones.
Además, Boric cuestionó la iniciativa que busca ampliar las atribuciones del Ejecutivo en materia de seguridad, la cual contempla un estado de sitio de hasta 240 días. El exmandatario advirtió que esta medida podría significar una “limitación de libertades inédita en la democracia chilena”. En este contexto, instó a la oposición a fijar una posición clara y firme frente al proyecto.
“Yo espero que toda la oposición, independiente de quién sea la persona que esté opinando, tengamos todos la voluntad de ponernos de acuerdo, de articularnos, de tener diagnósticos en común y propuestas en común, y en ese trabajo hemos estado al menos desde que partió este gobierno”, afirmó la senadora comunista Claudia Pascual, apoyando el llamado de Boric.
No obstante, el diputado y presidente del PPD, Raúl Soto, expresó una visión diferente.
“Creo que lo prudente es que el presidente Boric se mantenga, en términos generales, por encima de la contingencia política. Creo que debe mantener un rol con estatura de Estado, como expresidente de la República”, señaló Soto, marcando distancia con la participación del exmandatario en el debate actual.
Así, el debate sobre la reforma constitucional de seguridad continúa, y la intervención de Gabriel Boric ha puesto de manifiesto las distintas sensibilidades dentro de la oposición, que ahora debe definir una estrategia conjunta o arriesgarse a una dispersión de posturas frente a una de las iniciativas más importantes del Ejecutivo en materia de seguridad.