La Policía de Kenia ha detenido a ocho estudiantes vinculadas directamente con la planificación y ejecución del trágico incendio que destruyó parte de la Academia Femenina Utumishi. El siniestro, ocurrido este jueves en el condado de Nakuru, dejó un saldo devastador de 16 niñas fallecidas, confirmaron las autoridades este viernes.
¿Cómo se logró la identificación de las presuntas responsables? Según la Dirección de Investigaciones Criminales (DCI), la captura fue posible tras entrevistar a estudiantes y docentes, además de revisar minuciosamente las grabaciones de seguridad del recinto escolar situado en Gilgil.
Detalles del siniestro y peritajes en curso
El equipo de investigación trabaja intensamente en el edificio residencial Meline Waithera, una estructura de dos plantas donde se originó el fuego. La primera planta, que albergaba 135 literas, resultó con daños extensos, mientras que la planta baja permaneció prácticamente intacta. Por su parte, la DCI informó a través de la red social X que mantienen los peritajes activos:
Los detectives continúan tomando declaraciones y analizando toda la evidencia disponible para reconstruir la secuencia de los hechos, establecer las circunstancias completas del incidente y determinar el motivo.
El impacto humano de esta tragedia es profundo. Los cuerpos de las 16 estudiantes fueron trasladados al Hospital de Referencia del Subcondado de Naivasha para las autopsias e identificación formal. Además, el ministro de Educación, Julius Ogamba, precisó que 79 alumnas fueron hospitalizadas tras el evento, de las cuales al menos siete permanecen bajo cuidado médico.
Contexto: la crisis de seguridad en internados kenianos
La Academia Utumishi, que albergaba a 815 estudiantes, ha sido clausurada indefinidamente. Este hecho revive el trauma por incidentes previos en el país, como el ocurrido en septiembre de 2024 en la Academia Hillside Endarasha (21 niños muertos) y la catástrofe de 2001 en la escuela de Kyanguli, donde perecieron 67 menores.
Mientras la investigación avanza, la comunidad educativa de Kenia espera respuestas sobre qué detonó este comportamiento al interior del recinto. Las autoridades no han entregado un móvil definitivo, por lo que el proceso judicial contra las ocho menores se perfila como un caso complejo que marcará un antes y un después en la seguridad de los internados del país.