Un episodio insólito y tenso capturó las miradas en Roland Garros, el prestigioso Grand Slam de tenis. El joven tenista francés Arthur Gea, rankeado como el 135° del mundo, protagonizó un dramático momento al solicitar con urgencia al juez de silla permiso para ir al baño en pleno partido. ¿La razón? Una severa indisposición estomacal que lo llevó a una situación límite en la cancha Suzanne Lenglen.
El nerviosismo del jugador era evidente y su petición, desesperada. Dirigiéndose al árbitro, Gea no dudó en expresar la crudeza de su situación en francés:
“¿Habla francés? Tengo diarrea, necesito ir al baño, no puedo más, me voy a cagar encima”
, afirmó el tenista según consigna Infobae.
A pesar de la vehemencia del tenista, el juez se mantuvo firme en su negativa. El reglamento de Roland Garros prohíbe explícitamente las interrupciones para ir al baño durante la ejecución de un ‘game’. Además, el árbitro recordó a Gea que ya había hecho uso de esta posibilidad en el mismo set, agotando sus permisos.
La transmisión oficial captó la insistencia del jugador galo, quien visiblemente afectado, intentó convencer al juez.
“Siento que se va a salir, realmente. No es una broma”
, argumentó Gea. Sin embargo, la respuesta del encargado de impartir justicia fue lapidaria:
“Pero no puedo darte más tiempo para irte”
.
Ante la inflexibilidad reglamentaria, el tenista francés buscó otra vía.
“¿Pero puedo llamar al fisioterapeuta?”
, consultó. El árbitro le concedió la posibilidad, pero con una condición clara:
“Puedes, pero tienes que esperar su llegada, llámalo después del juego”
. Arthur Gea, presionando por una solución inmediata, instó al juez a solicitar el fisioterapeuta en ese instante y permitirle continuar el juego hasta su arribo.
Este incidente marcó la participación de Arthur Gea en la primera ronda del ‘gigante francés’. Lamentablemente para el joven tenista, su periplo en Roland Garros llegó a su fin tras caer en la pista Suzanne Lenglen ante el ruso Karen Khachanov con un marcador de 3-6, 6-7 y 0-6. La situación pone de manifiesto la presión extrema y las estrictas normativas a las que se enfrentan los deportistas de élite, dejando abierta la pregunta sobre cómo se manejarán estas urgencias en futuros torneos y si las reglas se adaptarán a estas necesidades imprevistas.