El cobre, conocido históricamente como el “sueldo de Chile” por su rol vital en el PIB y los ingresos fiscales, atraviesa un momento disruptivo. Según un análisis de Bloomberg, el metal rojo está siendo transado en los mercados internacionales con un comportamiento similar al de una “acción tecnológica de fuerte crecimiento”, debido a la apuesta de los inversores por su demanda futura vinculada a la Inteligencia Artificial (IA).
¿Por qué el cobre actúa como una acción de Inteligencia Artificial?
La tesis del mercado es clara: el desarrollo de la IA requiere una infraestructura energética masiva, lo que presiona el suministro del metal. De acuerdo con la nota de Bloomberg, “los precios subieron hasta un récord al cierre de la semana pasada, luego retrocedieron por la volatilidad de las acciones relacionadas a la IA, y repuntaron este viernes a medida que los inversores volvieron al sector” . Este impulso no es solo especulativo, sino que se sustenta en la necesidad de alimentar los nuevos centros de datos globales.
Además de la IA, existen otros factores que explican esta escalada. Inversores están utilizando el metal como una herramienta de cobertura contra la inflación, volcándose a activos tangibles. A esto se suma un problema estructural: la “subinversión crónica en nuevas minas” que coloca al mercado frente a un futuro “déficit grave de oferta” inminente.
Estimaciones de demanda y cuellos de botella
Las proyecciones sobre el consumo del mineral son variadas. Mientras que S&P Global estima que la demanda impulsada por la IA podría alcanzar los 1,16 millones de toneladas métricas para el año 2026, otras proyecciones más conservadoras apuntan a una cifra cercana a las 125 mil toneladas. No obstante, una investigación conjunta entre Marx Group y la Universidad de Oxford, citada por la agencia, advierte sobre cuellos de botella críticos: falta de mano de obra, limitaciones energéticas, trabas en permisos y escasez de equipos.
La euforia inversora es palpable: se han tomado posiciones netas largas por cerca de US$14 mil millones en los mercados de futuros de Londres y Nueva York. Como dato revelador, la Bolsa de Metales de Londres (LME) registró la mayor cantidad de órdenes para retirar cobre de sus bodegas desde el año 2013, un movimiento que sugiere una estrategia para aprovechar mejores rentabilidades en los mercados de futuros.
Mientras el mercado permanece atento a posibles cambios arancelarios que afecten la principal exportación chilena, el valor del metal mantiene su tendencia. Al cierre de la última jornada, los futuros de cobre en Estados Unidos registraron un alza del 1,33%, alcanzando los US$6,37 la libra. La interrogante que queda abierta es si el mercado se adelantó demasiado a la demanda real o si el rally del cobre es solo el inicio de una nueva era energética.