Un niño de 12 años falleció en Bolivia tras no poder recibir atención médica de urgencia, situación provocada por los constantes bloqueos de carreteras que afectan al país. Con este deceso, ya suman cuatro las personas fallecidas bajo estas mismas circunstancias, según informó el jueves el Ministerio de Salud boliviano.
El menor, residente en el municipio de Pocoata, fue trasladado la noche del miércoles a un hospital en la localidad de Llallagua, al norte del departamento de Potosí. Debido a un cuadro de trauma abdominal grave, los médicos determinaron que necesitaba una intervención quirúrgica inmediata y traslado a una unidad de terapia intensiva.
Crisis humanitaria y bloqueos en Bolivia
El intento de traslado hacia la capital regional se vio frustrado por los cortes de ruta, obligando a la ambulancia a desviarse hacia Oruro. Lamentablemente, el niño murió durante el trayecto. Al respecto, el Ministerio de Salud manifestó sus condolencias y enfatizó la urgencia de permitir el tránsito de servicios de emergencia.
La vida está por encima de todo conflicto. Instamos a permitir el paso de ambulancias y clamamos por un corredor humanitario que garantice la atención médica oportuna para todos.
El impacto de estos bloqueos, que ya cumplen 16 días, ha sido devastador. Entre las cuatro víctimas mortales se incluye a una ciudadana de Belice. Las manifestaciones son lideradas por sindicatos de campesinos aimaras, la Central Obrera Boliviana (COB) y seguidores del expresidente Evo Morales, quienes exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Impacto económico y desabastecimiento
Las protestas, que inicialmente se concentraron en La Paz, se han extendido hacia Oruro, Cochabamba, Santa Cruz, Potosí y Chuquisaca. Esta expansión ha generado un grave desabastecimiento de insumos básicos, incluyendo combustible, alimentos y oxígeno medicinal, especialmente en La Paz y El Alto.
La Cámara Nacional de Industrias (CNI) estimó que las pérdidas económicas ascienden a más de 600 millones de dólares. Ante este escenario, el Gobierno, la Defensoría del Pueblo y la Iglesia católica continúan presionando para la apertura de corredores humanitarios. La gran incógnita sigue siendo si los manifestantes cederán ante el clamor humanitario o si el conflicto escalará aún más, afectando gravemente la estabilidad del suministro nacional en los próximos días.