El incierto tablero tras el conflicto
¿Realmente Estados Unidos ha dejado atrás sus planes de atacar a Irán? El presidente Donald Trump asegura que una tregua es posible y que busca un acuerdo para impedir que el país persa acceda a armas nucleares. Este escenario nos obliga a revisar el complejo programa nuclear de Irán y cuestionar si Teherán puede continuar desarrollando su capacidad armamentística tras haber enfrentado dos ataques estadounidenses en menos de un año.
Del uranio a la centrifugadora: ¿cómo se fabrica la amenaza?
Todo programa nuclear, ya sea civil o militar, implica un camino tecnológico difícil. El proceso nace de la extracción de uranio, mineral que se transforma en yellow cake o «pastel amarillo». Luego, mediante el uso de centrifugadoras, este material se enriquece. Mientras que el uso civil para generar electricidad en centrales requiere un enriquecimiento del 3 %, la fabricación de una bomba atómica exige llegar al 90 %.
El enigma de las reservas de uranio
Hoy, el foco de la preocupación internacional es el stock de 440 kilos de uranio enriquecido al 60 % que posee el régimen iraní. Según la investigadora Héloise Fayet, del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI), esta cantidad es la más crítica, pues podría ser empleada para crear un arma nuclear. Parte de este material estaría enterrado en instalaciones bombardeadas por Estados Unidos e Israel durante la Guerra de los Doce Días de junio de 2025.
La falta de acceso de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) impide confirmar el estado actual de estas reservas. Si bien no hay evidencias de que se haya reiniciado el enriquecimiento tras junio de 2025, Fayet advierte que el riesgo real reside en las actividades de «militarización y miniaturización» del material existente, algo que aún no se observa en el terreno.
¿Crisis de proliferación o energía civil?
La postura de Irán es contradictoria: asegura no buscar la bomba, pero sus acciones de enriquecimiento contradicen los criterios de uso civil. A excepción de la central de Bushehr, desarrollada con tecnología rusa, el país no ha construido otras plantas. Este patrón ha convertido el caso en una crisis de décadas. El acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA) intentó poner límites al programa, pero fue invalidado durante el primer mandato de Donald Trump.
En el marco legal internacional, Irán es parte del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). Hasta la fecha, el único país que ha abandonado este pacto para convertirse en potencia nuclear es Corea del Norte. Por otro lado, naciones como Estados Unidos, Rusia, China, Francia y el Reino Unido son potencias reconocidas bajo el Consejo de Seguridad, mientras que India, Pakistán e Israel nunca se adhirieron. Este último, aunque no lo declara, se considera la única potencia nuclear en Oriente Medio, con expertos estimando un arsenal de decenas o cientos de ojivas.