La jefatura militar de la OTAN confirmó este martes que Estados Unidos concretará el retiro de 5.000 soldados de territorio europeo. La medida, que sigue la línea de lo expresado hace semanas por Donald Trump, implica que las tropas abandonarás sus bases en Alemania sin ser reubicadas en otras naciones de la alianza, desestimando los rumores que apuntaban a un eventual traslado temporal a Polonia.
Impacto operativo y planes regionales
Respecto a la capacidad de respuesta del bloque, el comandante supremo de la OTAN en Europa, Alexus Grynkewich, desestimó riesgos operativos:
Como era de esperar, también debatimos la reciente decisión de Estados Unidos de replegar una brigada acorazada de Europa. Me gustaría subrayar que esta decisión no afecta a la capacidad de ejecución de nuestros planes regionales.
Mientras se concreta este movimiento, surge la duda sobre el futuro de los misiles de largo alcance estadounidenses en el continente, cuya instalación estaba prevista hace dos años, un punto que según El Mundo aún permanece en etapa de definición. Grynkewich enfatizó que la salida de recursos permite a Washington priorizar otras zonas del mundo, sintiéndose cómodo con la actual configuración de fuerzas.
El concepto ‘OTAN 3.0’ y el nuevo rol europeo
La decisión, anunciada formalmente el 1 de mayo, ha sido interpretada como una respuesta a los cuestionamientos del canciller alemán Friedrich Merz, quien criticó la postura de Trump tras las negociaciones con Irán. Sin embargo, desde la cúpula militar argumentan que este repliegue se alinea con la Estrategia de Defensa Nacional de EE. UU. y el concepto denominado ‘OTAN 3.0’.
Según Grynkewich, el fortalecimiento de los aliados europeos permite que Estados Unidos limite su presencia exclusivamente a capacidades críticas. El comandante destacó que naciones como las del Báltico y Polonia han aumentado considerablemente su capacidad de combate terrestre, lo que facilita una redistribución de las fuerzas estadounidenses a largo plazo. Por ahora, queda pendiente observar cómo se adaptará la estructura de seguridad europea ante la reducción progresiva de la dependencia militar directa de Washington.