Empate técnico y cambio en las tendencias
El escenario político brasileño enfrenta un giro clave: el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro (2019-2022), se encuentran empatados con un 45% de los apoyos. Este dato, obtenido de cara a una eventual segunda vuelta electoral, fue revelado este sábado por la consultora Datafolha.
Según la medición, un 9% de los encuestados planea votar en blanco o nulo, mientras que un 1% permanece indeciso. La tendencia muestra un cambio respecto a abril, cuando el senador lideraba con un 46% frente al 45% del líder progresista. El sondeo contó con 2.004 entrevistas a ciudadanos de 16 años o más en 139 municipios, realizado entre martes y miércoles, con un margen de error de dos puntos.
El escándalo que sacude al Partido Liberal
Un factor determinante es el momento de la encuesta: gran parte del trabajo de campo se realizó antes de que el portal Intercept Brasil revelara una conexión entre Flávio Bolsonaro y Daniel Vorcaro, un banquero en prisión preventiva por fraude millonario. La investigación sugiere que el candidato del Partido Liberal negoció patrocinio con Vorcaro para financiar una película sobre su padre.
El hijo del exmandatario llamó ‘hermano’ a Daniel Vorcaro en un audio filtrado, desatando críticas transversales incluso dentro del espectro conservador.
Flávio Bolsonaro admitió los hechos, pero defendió la legalidad de la operación, asegurando que no hubo contrapartidas. Paralelamente, se informó que Eduardo Bolsonaro, quien reside en Estados Unidos tras denunciar persecución judicial, actuó como productor ejecutivo de dicha cinta. El exdiputado negó irregularidades a través de un video difundido en sus redes sociales.
Balance de fuerzas y proyección
Mientras la polémica afecta la candidatura de los Bolsonaro, Lula ha mostrado un ligero repunte en su intención de voto. En este periodo, el mandatario destacó por su reunión con Donald Trump en la Casa Blanca y el lanzamiento de un programa social destinado a la refinanciación de deudas. Con las elecciones de octubre acercándose, la capacidad de los candidatos para gestionar el impacto de estas revelaciones será decisiva. ¿Logrará el oficialismo capitalizar el desgaste de su rival o pesará más la coyuntura económica presentada por el gobierno actual?