En un encuentro clave sostenido en Zhongnanhai, el complejo cercano a la Ciudad Prohibida en Pekín, el presidente estadounidense Donald Trump afirmó que mantiene una visión “muy similar” a la de su homólogo chino, Xi Jinping, respecto al futuro del conflicto en Irán. Según el mandatario, ambos líderes coinciden en la necesidad urgente de poner fin a la crisis iniciada a finales de febrero, la cual provocó que Teherán decidiera cerrar el estratégico estrecho de Ormuz.
“Hablamos sobre Irán. Tenemos una opinión muy similar sobre Irán. Queremos que se acabe y no queremos que tengan un arma nuclear y queremos que estrecho se abra”, declaró Trump ante la cúpula del Partido Comunista de China (PCCh). El presidente estadounidense detalló que, tras el cierre iraní, Estados Unidos optó por bloquear la zona “encima de ellos”, calificando la situación actual como algo “desquiciado” y perjudicial para los intereses globales.
La postura de Pekín y los acuerdos comerciales
Las declaraciones de Trump se alinean con la información oficial proporcionada por la Casa Blanca y los comunicados de la Cancillería china. El gobierno chino ha instado a ambas partes a no cerrar la puerta al diálogo, subrayando que la actual “tendencia de distensión” —impulsada por negociaciones mediadas por Pakistán— debe consolidarse mediante una solución política definitiva.
“La puerta del diálogo, una vez abierta, no debe volver a cerrarse. Esta guerra, que no debería haber ocurrido, no tiene ninguna necesidad de continuar”, señaló un portavoz de la Cancillería china, destacando que una salida diplomática beneficiaría tanto a Washington como a Teherán.
Además de la agenda geopolítica, Donald Trump destacó junto a Xi Jinping que ambos países han cerrado “acuerdos comerciales fantásticos, buenos para ambos países”. No obstante, hasta el momento, ninguna de las dos delegaciones ha proporcionado detalles técnicos o cifras específicas sobre el contenido de dichos pactos.
Actualmente, el conflicto atraviesa un periodo de alto el fuego precario bajo mediación internacional. La gran interrogante sigue siendo si este consenso entre las dos potencias económicas globales será suficiente para forzar a Irán a desescalar de forma permanente o si las tensiones en el estrecho de Ormuz volverán a escalar en las próximas semanas.