La tensión entre la Municipalidad de Santiago y el Ejecutivo escala. El alcalde Mario Desbordes ha manifestado un duro rechazo al proyecto de ampliación de la cárcel Santiago 1, iniciativa impulsada por el Gobierno. Según el edil, el Ejecutivo ha fallado en la apertura de canales de diálogo real, calificando la postura del subsecretario de Justicia, Luis Silva, como «una pachotada».
El conflicto detonó debido a la invitación que Silva extendió al alcalde para participar en la ceremonia de inauguración del proyecto. Para Desbordes, esto es inaceptable dado que no ha existido una instancia previa de conversación técnica. El jefe comunal sostiene que la obra no es una simple ampliación, sino que representa la creación de una nueva cárcel operativa dentro de los límites de la comuna.
¿Por qué Desbordes se opone a la ampliación?
El alcalde, quien cuenta con experiencia en el sistema penitenciario, fue enfático en sus reparos técnicos. «Yo trabajaba en Colina 1 cuando se hizo Colina 2 y se construyó muralla con muralla y a nadie se le pasa por la cabeza decir que es una ampliación de Colina 1. Son dos cárceles distintas», argumentó el edil, sugiriendo que la motivación principal es meramente económica.
Otro punto de fricción es el impacto a largo plazo sobre la población penal. Aunque el subsecretario Luis Silva ha garantizado que las 1.600 plazas nuevas tienen como único fin reducir el hacinamiento sin recibir nuevos internos, Desbordes discrepa tajantemente. «El subsecretario desconoce la historia del 100% de las cárceles de Chile», afirmó, proyectando que, en un plazo de cuatro años, el recinto podría albergar a 5.000 internos.
Capacidad crítica y falta de comunicación
La situación actual del recinto es alarmante, operando con un 173% de su capacidad. Esto se traduce en una sobrepoblación de 2.939 internos más de los permitidos por el diseño original. El ministro de Justicia, Fernando Rabat, salió al paso de las críticas defendiendo la urgencia de la medida, señalando que la sobrepoblación penal en el país supera el 146% y asegurando que mantendrán la disposición al diálogo.
Pese a las intenciones del Ejecutivo, el alcalde Desbordes se mantiene inflexible, insistiendo en que no hay nada que conversar si la invitación es solo para asistir a una inauguración ya definida. Ante la actual saturación de Santiago 1, el país enfrenta el desafío de equilibrar la seguridad pública con la convivencia vecinal, mientras la disputa política entre el municipio y el Ministerio de Justicia parece lejos de encontrar un punto de acuerdo técnico definitivo.