La crisis energética en Cuba alcanzó un punto crítico este jueves, luego de que el gobierno admitiera el agotamiento total de sus reservas de petróleo. Pese a que la isla había recibido cargamentos provenientes de Rusia hace pocas semanas, el suministro se ha visto interrumpido, derivando en una jornada de apagones masivos y manifestaciones ciudadanas espontáneas.
De acuerdo con información confirmada por France 24, el ministro de Energía, Vicente de la O Levy, atribuyó directamente la responsabilidad de este escenario al gobierno de Estados Unidos. El secretario de Estado señaló que el impacto del bloqueo económico está generando un daño considerable al impedir la recepción de combustible necesario para el funcionamiento del país.
El impacto del bloqueo nos está causando un daño considerable, porque todavía no estamos recibiendo combustible. El calor sigue aumentando y el impacto del bloqueo nos está causando un daño considerable porque todavía no estamos recibiendo combustible.
Impacto en la población y protestas
Las consecuencias del desabastecimiento son evidentes en el día a día. Según reportes internacionales, aproximadamente el 70% de la isla se encuentra enfrentando cortes constantes en el suministro eléctrico. Ante la precariedad del servicio, cientos de habitantes en barrios periféricos de La Habana han salido a las calles a protestar, calificando la situación actual como insostenible.
Testimonios recogidos por la agencia AFP dan cuenta de diversas manifestaciones ocurridas la noche del miércoles 13 de mayo. En el sector de San Miguel del Padrón, los ciudadanos expresaron su descontento mediante el clásico cacerolazo, mientras que en el distrito de Playa, al oeste de la capital, los vecinos exigieron el retorno de la energía bajo la consigna: “¡Enciendan las luces!”.
Por el momento, la atención se centra en la posible respuesta del ejecutivo cubano ante la ayuda internacional. Durante esta jornada, se informó que el gobierno de la isla analizará formalmente el paquete de asistencia por 100 millones de dólares ofrecido por Estados Unidos, en un intento por mitigar el impacto de una crisis que, por ahora, no muestra signos de solución inmediata.