Una impactante escena de riesgo extremo sacudió la clasificación de las 24 horas de Nürburgring. El piloto alemán Alexander Hardt, quien integra el equipo Black Falcon junto al chileno Benjamín Hites, estuvo al borde de la muerte tras descender de su Porsche 911 GT3, el cual presentaba un sobrecalentamiento crítico.
Según reportó The Sun, Hardt optó por detenerse a un costado de la pista debido a la avería mecánica. En lugar de ponerse a resguardo, el alemán permaneció peligrosamente cerca de su automóvil intentando alertar al resto de los competidores sobre su complicada situación en medio del trazado.
El momento del impacto
La tragedia fue evitada por un margen mínimo cuando entró en escena la piloto local Janina Schall. A bordo de otro Porsche, Schall impactó de lleno contra el vehículo detenido del equipo Black Falcon, pasando a alta velocidad a solo centímetros de donde se encontraba parado Hardt.
El impacto hizo que el coche en llamas de Hardt derrapara por el circuito mientras los restos salían disparados por la pista. El piloto estuvo a punto de morir y evitó por poco ser arrastrado por el fuerte choque.
Afortunadamente, tanto Alexander Hardt como Janina Schall resultaron ilesos tras el violento episodio. Actualmente, el incidente es objeto de una investigación formal por parte de los comisarios de la carrera.
¿Qué sucederá ahora?
Las autoridades de la competencia buscan esclarecer por qué Hardt decidió permanecer sobre la grava en lugar de buscar protección detrás de las barreras de seguridad dispuestas para estos casos. Se espera que los informes finales arrojen medidas de seguridad más estrictas para futuras jornadas de clasificación, mientras el equipo evalúa los daños materiales del Porsche 911 GT3 siniestrado.