La propuesta de Sebastián Sichel, alcalde de Ñuñoa, por una reducción de ministerios ha generado un intenso debate en el espectro político. Según el jefe comunal, la actual estructura gubernamental está marcada por una excesiva burocracia y descoordinación, lo que lo llevó a sostener que, en materia de administración pública, «menos es más».
El planteamiento de Sichel surge en un momento de alta tensión para el Ejecutivo, específicamente debido a la polémica crisis en el Ministerio de Ciencias. La salida del subsecretario Araos ha encendido las alarmas, luego de que el epidemiólogo confirmara que su renuncia se precipitó ante su negativa a ejecutar un plan de desvinculaciones masivas dentro de la repartición, una medida que la ministra Ximena Lincolao había negado previamente.
El diagnóstico de Sichel sobre la burocracia
A través de su cuenta en la red social X, el alcalde de Ñuñoa fue enfático al relacionar la crisis actual con el diseño institucional. A su juicio, los problemas en la cartera de Ciencias validan su tesis sobre la ineficiencia ministerial.
«Problemas en Ministerio de Ciencias ratifican la tesis: más ministerios no significan más preocupación por un área, solo implican más burocracia y descoordinación»
, sentenció el edil.
Como solución, el exministro propuso un rediseño de las carteras existentes. Su plan contempla tres ejes estratégicos:
- Fusionar el Ministerio de Educación con el de Ciencias.
- Crear un único Ministerio Político.
- Establecer una cartera dedicada exclusivamente a la categoría de Industrias.
Esta propuesta vuelve a poner sobre la mesa la histórica discusión sobre el tamaño del aparato estatal chileno. Mientras el gobierno intenta contener el flanco abierto por la salida de Araos y la tensión entre los perfiles técnicos y las decisiones políticas, la idea de Sichel resuena en un clima de descontento por la gestión de diversas carteras.
Actualmente, el Ejecutivo enfrenta la presión de explicar los criterios detrás de los despidos denunciados, mientras la oposición observa con atención cómo se resolverá esta pugna interna. ¿Logrará el gobierno estabilizar el Ministerio de Ciencias o esta crisis terminará por reabrir el debate sobre una reforma estructural a los ministerios?