Argentina fue escenario de masivas protestas estudiantiles este martes, con miles de alumnos, docentes y directivos de las universidades públicas saliendo a las calles. La movilización, que tuvo su epicentro en Buenos Aires y la emblemática Plaza de Mayo, respondió a los drásticos recortes presupuestarios impulsados por el gobierno del presidente Javier Milei, que afectan directamente la educación superior del país. Este descontento no solo congregó a la comunidad universitaria, sino también a sindicatos y partidos políticos de la oposición, marcando una jornada clave en el debate sobre el futuro de la enseñanza gratuita.
¿Qué motivó esta gran convocatoria? La consigna principal fue “Por la educación, la universidad pública y la ciencia nacional”, un llamado a exigir el cumplimiento de una ley de financiación universitaria que, según los manifestantes, el Ejecutivo se niega a aplicar. Las actividades comenzaron temprano en las distintas facultades de la Universidad de Buenos Aires (UBA), la más grande del país, con clases públicas y actos previos a la marcha central, programada para las 17:00 hora local (20:00 GMT) en Plaza de Mayo.
“Venir acá significa defender mis 30 años adquiridos adentro de las aulas. Yo me formé en la educación pública y defiendo la educación pública”, explicó a EFE Laura Carboni, docente de Filosofía y secretaria general de la Asociación Gremial de Docentes de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Además, destacó que el reclamo apunta tanto al presente como al futuro: “Yo quiero que mi hija tenga una universidad donde se pueda formar, donde se sienta a gusto de desarrollarse profesional, personalmente, y desde el punto de vista colectivo.”
Más allá de la comunidad académica, diversos actores políticos y gremiales se sumaron a la jornada. El peronismo confirmó su participación, destacando la presencia del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, figura clave de la oposición a Milei. Otros partidos, como el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) y la Unión Cívica Radical (UCR), con gran peso en la vida universitaria argentina, también se hicieron presentes. Las principales centrales obreras, la Confederación General del Trabajo (CGT) y la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), brindaron su apoyo y acompañamiento en las calles.
¿Cuál es la postura del gobierno de Milei frente a estas acusaciones? Previo a las movilizaciones, el partido La Libertad Avanza calificó la protesta como una “marcha política opositora”. Desde el Ejecutivo, se ha negado que exista un desfinanciamiento de las universidades, argumentando que la prioridad es “sostener el equilibrio fiscal” y que el no cumplimiento de una ley aprobada en 2025 (según mencionan) se enmarca en esta política de austeridad.
Sin embargo, las cifras pintan un panorama diferente. Un informe del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (Ciicti) revela que el presupuesto asignado a las universidades argentinas para este año (2024) cayó a un alarmante 0,428 % del PIB, su nivel más bajo desde 1989. Esta cifra contrasta drásticamente con el 0,526 % registrado en 2025 y el 0,718 % en 2023, justo antes de la llegada de la actual administración. El mismo reporte detalla una disminución del 21,8 % en términos reales de los fondos de la Secretaría de Educación de Argentina para la educación superior en 2024, con caídas proyectadas del 3,5 % para 2025 y un 16,9 % para 2026.
La educación universitaria pública en Argentina ha sido gratuita para los estudiantes desde 1949, y muchas de sus 57 casas de altos estudios nacionales, financiadas por el Estado, gozan de una sólida reputación académica. ¿Podrá el gobierno de Milei conciliar sus políticas de ajuste fiscal con la defensa de este legado educativo, o las tensiones escalarán en futuras jornadas de protesta? La situación actual plantea serios desafíos para un sistema que históricamente ha sido un pilar fundamental de la sociedad argentina.