La NBA está de luto: Jason Collins, el recordado pívot y figura histórica por su valentía, falleció este martes a los 47 años. El exjugador, conocido por ser el primer deportista activo de la liga en declararse abiertamente gay, perdió su batalla contra un agresivo cáncer cerebral, un glioblastoma, diagnosticado el año pasado. Su muerte, comunicada por su familia, marca el fin de una vida que, más allá de las canchas, abrió caminos de visibilidad e inclusión en el deporte.
Collins forjó una carrera de 13 temporadas en la élite del baloncesto estadounidense, defendiendo camisetas de equipos como los New Jersey Nets y los Atlanta Hawks. Aunque su rol principal se centró en la defensa, el trabajo físico en la pintura y el aporte como pieza clave del equipo, fue fuera del rectángulo donde dejó una huella imborrable. ¿Cuál fue su mayor aporte a la NBA?
Fue en el año 2013 cuando Jason Collins dio un paso histórico. Se convirtió en el primer jugador activo de la NBA en declararse abiertamente gay, un hito que no solo cambió su propia vida, sino que también redefinió el rumbo cultural de la liga, impulsando un mensaje de mayor visibilidad e inclusión en el deporte profesional de Estados Unidos.
La familia del exdeportista compartió el dolor de su partida a través de un comunicado oficial difundido por NBA Communications. En él, expresaron su profundo pesar, destacando la lucha valiente de Collins y el impacto que su vida tuvo en otros.
«Estamos desconsolados al compartir que Jason Collins, nuestro amado esposo, hijo, hermano y tío, murió después de una valiente lucha contra un glioblastoma», indicó el mensaje. Agregaron que su legado personal cambió «vidas de maneras inesperadas» y agradecieron el apoyo recibido durante su enfermedad y el acompañamiento médico de los últimos meses.
El comisionado de la NBA, Adam Silver, también se sumó a las condolencias, resaltando la figura de Collins más allá de su faceta como deportista profesional.
«Jason será recordado no solo por romper barreras, sino también por la amabilidad y humanidad que definieron su vida», afirmó Silver.
Este triste adiós a Jason Collins se produce en un momento de particular aflicción para la liga, que también despidió recientemente a Brandon Clarke, jugador de los Memphis Grizzlies. Dos figuras de generaciones y contextos distintos, pero unidas por el reconocimiento de la comunidad deportiva, dejan un vacío que resuena en todo el básquetbol.
La partida de Collins deja un legado imborrable de coraje y autenticidad. Su valentía al abrirse sobre su identidad sentó un precedente fundamental, ¿cómo seguirá la NBA cultivando este camino de inclusión que él inició?