El estratega de Universidad Católica, Daniel Garnero, mostró una marcada autocrítica luego de igualar 1-1 frente a Ñublense en la Copa de la Liga. El resultado dejó al equipo en una posición compleja dentro de la tabla, dificultando sus aspiraciones reales de alcanzar las semifinales del certamen nacional.
Durante el análisis postpartido, el director técnico argentino calificó el encuentro como un choque «accidentado». Según el entrenador, los «muchos errores técnicos» cometidos por sus dirigidos impidieron que las jugadas terminaran con eficacia, lo que terminó afectando el ánimo del plantel a medida que avanzaban los minutos.
La queja de Garnero por el calendario
Más allá de los problemas tácticos, Daniel Garnero encendió la polémica al referirse a la carga física que arrastran sus jugadores, quienes deben dividir esfuerzos entre la competencia local y la Copa Libertadores. El técnico contrastó la situación actual con el semestre anterior, donde el calendario sufrió múltiples pausas.
«El semestre pasado tuvimos muchos parates, cinco semanas por el Mundial Sub 20, las elecciones, las fiestas patrias, de verdad se paró mucho. Pero que ahora no se pare nada para los equipos que juegan Copa Libertadores y torneos internacionales… una semanita para acomodar las cosas, para dar un poquito de respiro a los que vienen compitiendo, no te viene mal».
El estratega enfatizó que la falta de descanso no es pareja para todos los clubes, mencionando el caso de Boca Juniors antes de su enfrentamiento. Garnero disparó contra la programación al señalar: «A nosotros nos metieron tres partidos con viajes. A mí me gustaría más que en este momento, donde hay muchos equipos jugando torneo internacional, se apriete el calendario en el segundo semestre».
A pesar de la frustración por el rendimiento frente a Ñublense, el técnico descartó que exista una brecha física insalvable entre su equipo y sus rivales, insistiendo en que el principal foco de mejora debe ser la precisión en la definición. Con este panorama, la UC se prepara para enfrentar la presión de un calendario que, según su estratega, requiere ajustes urgentes para proteger el nivel competitivo de los clubes chilenos en el plano internacional.