Una carrera delictual marcada por la insólita fuga en yegua
Carlos Cordero Ibáñez, de 44 años, acumula siete condenas y un extenso historial policial que ha evolucionado de manera sorprendente. En agosto de 2020, en pleno contexto de pandemia, el sujeto protagonizó uno de los robos más insólitos de la época al sustraer 40 computadores nuevos desde la Seremi de Salud. Lo particular del hecho no fue solo el botín, sino su método: transportó los equipos, aún en sus cajas, utilizando una yegua como medio de carga.
Incumplimientos y un giro hacia el mercado del coleccionismo
A pesar de contar con un prontuario centrado en el robo en lugar no habitado y hurtos de tecnología, la justicia le permitió cumplir una condena de tres años bajo la modalidad de arresto domiciliario con tobillera electrónica. Sin embargo, Cordero acumuló más de 50 incumplimientos de la medida cautelar mientras seguía vinculado a delitos del mismo rubro. Recientemente, su actividad delictual dio un giro radical hacia el robo de cartas Pokémon.
Este mercado, que mueve miles de millones de dólares a nivel mundial, se convirtió en su nuevo objetivo. Según reportes de T13, diversos locales especializados han sido víctimas de robos bajo un mismo modus operandi, motivados por el alto valor de estas cartas coleccionables, que en algunos casos pueden costar millones de pesos. Algunas piezas son especialmente codiciadas por los coleccionistas, lo que facilita su comercialización en el mercado negro.
El riesgo creciente de un mercado millonario
La preocupación por el aumento de estos ilícitos es real. El caso más grave relacionado con esta tendencia es el de Dominique Olortegui, quien presuntamente fue asesinada por sujetos que buscaban apoderarse de su colección de cartas, avaluada en más de seis millones de pesos. Actualmente, continúan las diligencias investigativas para dar con el paradero de la víctima, demostrando que lo que algunos consideran un artículo irrelevante es, en realidad, un objeto de alto riesgo y valor comercial.