El futuro de Erick Pulgar en Flamengo atraviesa un momento crítico. La continuidad del mediocampista chileno en el ‘Mengao’ es hoy una incógnita, alimentada por una serie de factores que lo tienen alejado de las canchas y en el radar de diversos mercados internacionales.
La temporada 2026 ha sido particularmente desafiante para el exjugador de Universidad Católica, Bologna y Fiorentina. Su protagonismo decayó drásticamente a partir de abril, mes en el que recibió una sanción tras ser expulsado en el enfrentamiento contra Red Bull Bragantino. A este castigo se sumó una lesión que lo mantuvo inactivo durante más de un mes, impidiéndole sumar minutos y recuperar su posición en el esquema del club brasileño.
¿Dónde podría seguir su carrera Erick Pulgar?
Ante este escenario, la prensa brasileña, específicamente el portal RTI Esporte, ha comenzado a instalar con fuerza la idea de una eventual partida de Pulgar. Las señales indican que el destino del volante no estaría en Sudamérica, sino en ligas que buscan reforzar sus filas con experiencia europea y trayectoria en la selección chilena.
Tres equipos aparecen como los principales interesados en concretar el fichaje: el Al-Rayyan de Qatar y dos franquicias de la MLS: el Austin FC y el FC Cincinnati. Estos clubes estarían monitoreando de cerca la situación contractual del jugador.
El factor clave: la cláusula de rescisión
Un elemento determinante podría agilizar las negociaciones en el futuro inmediato. Si bien Erick Pulgar mantiene un vínculo vigente con Flamengo hasta diciembre de 2027, el valor para liberar su pase cambiará drásticamente en los próximos meses.
Según los reportes, en julio próximo la cláusula de rescisión del futbolista descenderá a cuatro millones de dólares. Esta cifra es considerada altamente accesible por los clubes interesados, transformándose en un catalizador para una salida inminente del jugador, quien no disputa un partido oficial desde principios de abril. La incertidumbre sobre si retomará la titularidad bajo estas condiciones será la tónica que marcará las próximas semanas en Río de Janeiro.