El mapa de la crisis en las aulas
La violencia escolar en la Región Metropolitana ha encendido las alarmas tras la revelación de un informe interno del Departamento de Operaciones Policiales O.S.1 de Carabineros. Con fecha de actualización al 22 de abril, el documento detalla 32 eventos críticos registrados solo entre marzo y abril, dejando un saldo de 43 detenidos, de los cuales 28 son menores de edad. Los hechos van desde la fabricación de bombas molotov en la vía pública hasta amenazas de tiroteos en salas de clases.
El fenómeno se hizo evidente un lunes de marzo en la Alameda, a la altura de Maturana. Tres jóvenes fueron interceptados portando botellas de vidrio, mechas, líquido acelerante y guantes. Aunque inicialmente afirmaron ser del Internado Nacional Barros Arana, el director del Liceo de Aplicación aclaró que dos pertenecían a su establecimiento y el tercero, de 18 años, era del Liceo Manuel Barros Borgoño. Este incidente es solo una muestra de la compleja red de violencia que afecta a liceos emblemáticos y centros educativos de diversas comunas.
Del centro a la sala de clases: la anatomía de los ataques
El corredor de la Alameda ha sido el epicentro de las manifestaciones más violentas. El 31 de marzo, un grupo de encapuchados lanzó siete bombas molotov contra Carabineros en el Instituto Nacional para luego replegarse al interior del liceo y detonar fuegos artificiales. El uso de drones permitió identificar a los responsables: un alumno del Liceo Juan Gómez Catalán fue detenido con un artefacto incendiario, mientras que un adulto, estudiante del mismo Instituto Nacional, fue sorprendido lanzando otro.
El 13 de abril ocurrió un episodio similar cuando un alumno de segundo medio del Liceo de Aplicación fue visto encendiendo mechas frente al Liceo Manuel Barros Borgoño. Horas después, Carabineros allanó el Liceo Lastarria tras una alerta, hallando a dos alumnos de 13 y 15 años con un bidón de acelerante, martillos y overoles blancos; el menor de 13 años fue derivado al Juzgado de Familia por vulneración de derechos.
Amenazas, armas y riesgos al interior de los colegios
La violencia no se limita a las protestas callejeras. En el Colegio Valles del Maipo de San Bernardo, tres estudiantes terminaron detenidos tras una pelea donde uno de ellos usó un cuchillo para amenazar a un compañero. En el Liceo Gregorio Morales Miranda de Paine, un joven fue aprehendido por amenazar de muerte a su ex pareja, advirtiendo que “reventaría la casa a balazos”. El caso más perturbador ocurrió en el Colegio San Agustín de Melipilla, donde se encontró un mensaje escrito:
“Mañana tiroteo, los vamos a matar a todos”
. Esta amenaza obligó al Ministerio Público a ordenar rondas policiales preventivas por 30 días.
En establecimientos de La Pintana, San Miguel, Melipilla y Padre Hurtado, docentes han incautado armas de aire comprimido y fogueo tras entregas voluntarias de los alumnos. Uno de los hechos más graves ocurrió el 17 de marzo en el Colegio Pukaray de Buin, donde una alumna, al ser notificada de la no renovación de su matrícula, atacó con una cortaplumas a la directora y a dos funcionarios. La autoridad resultó con lesiones de carácter menos grave.
Mientras la Fiscalía coordina labores con unidades especializadas como LABOCAR, OS9 y GOPE, los datos confirman que la zona este de la capital concentra la mayor frecuencia de eventos. La interrogante que queda abierta es cómo las comunidades educativas y las autoridades enfrentarán este aumento de la agresividad, considerando que los casos menores terminan en libertad bajo apercibimiento, mientras el clima de seguridad sigue bajo tensión extrema.