El secuestro del empresario ferretero Jorge Vera Fierro ha dejado al descubierto una estructura criminal con perfiles sorprendentes. Tras ocho días de cautiverio, la investigación de Reportajes T13 permitió identificar a los cinco sujetos involucrados, cuyas funciones fueron minuciosamente coordinadas durante el delito.
José Torres Salazar: el conductor clave
El primero en ser detenido fue José Torres Salazar. Las pericias de la PDI establecieron que él conducía la camioneta gris utilizada para interceptar al empresario en la comuna de San Miguel. Pese a que el vehículo circulaba con una patente clonada, las cámaras de autopistas y el registro de la bencinera donde habitualmente cargaba combustible fueron determinantes para rastrear su ruta y dar con el paradero de la víctima.
Nino Meza: el taller como centro de operaciones
Nino Meza González, de 40 años, es el dueño del taller mecánico en Cerro Navia donde se mantuvo retenido a Jorge Vera. Aunque el recinto estaba clausurado por la municipalidad, operaba activamente. Meza, quien cuenta con antecedentes por tráfico de drogas y receptación, intentó justificarse declarándose una víctima amenazada, pero los nexos detectados con los otros integrantes de la banda desmintieron su relato.
El rol operativo de Cándido Franco
Cándido Franco Dávila es otro de los individuos vinculados directamente a Meza. Según las evidencias recopiladas por los investigadores, Franco participaba frecuentemente en el taller antes de que ocurriera el secuestro. Su función dentro del grupo delictual fue definida como netamente operativa.
Greysson López: el maestro de sushi extorsionador
Uno de los casos más particulares es el de Greysson López Arteaga. Residente de Iquique, donde vivía junto a su esposa y tres hijos cerca de la Zofri, López fue detenido el 28 de abril en su vivienda. Se le acusa formalmente de realizar las llamadas extorsivas a la familia del empresario mientras este se encontraba secuestrado.
Felipe Retamales: del abandono al rol de custodio
El quinto detenido es Felipe Retamales, un hombre en situación de calle que fue acogido por Nino Meza en su taller. Al integrarse al entorno criminal, Retamales asumió la custodia directa del empresario. Debido a que la víctima padecía insulino-dependencia, los investigadores señalan que Retamales cumplía el rol de una especie de “enfermero” para asegurar que Vera sobreviviera al cautiverio.