El Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) ha tomado la decisión definitiva de liquidar el contrato que mantenía con la empresa Tapusa. Esta medida se ejecuta tras el abandono de tres proyectos fundamentales del Serviu en la Región del Bío Bío y la nula respuesta por parte de la constructora ante el ultimátum gubernamental para retomar sus labores.
Los proyectos afectados por este cese de funciones incluyen el Puente Perales, el Eje Colón en la comuna de Talcahuano, y el Puente Esmeralda ubicado en Concepción. La firma española, responsable de estas estructuras, no presentó el plan de trabajo solicitado, obligando a las autoridades a finalizar el vínculo contractual y activar un proceso de licitación para la continuidad de las obras bajo la modalidad de trato directo.
Impacto y nuevas licitaciones en Bío Bío
El ministro de Vivienda, Iván Poduje, quien ha supervisado la situación en terreno desde el pasado fin de semana, será el encargado de oficializar esta liquidación. La urgencia radica en retomar la ejecución de los trabajos, dado que este abandono ha dejado a aproximadamente 400 trabajadores en una situación de incertidumbre laboral.
Mientras se concretan los nuevos procesos de adjudicación, el Gobierno ha determinado realizar labores de mantención preventiva en las faenas paralizadas. El objetivo central es evitar un mayor deterioro de las estructuras y garantizar la seguridad de la ciudadanía en los sectores intervenidos.
¿Qué ocurre con las otras obras de Tapusa?
La problemática con Tapusa extiende sus alcances más allá de los proyectos del Serviu. La empresa mantiene a su cargo las obras de Jaime Repullo en Talcahuano y diversos proyectos de reparación de aceras en Concepción, los cuales cuentan con financiamiento del GORE.
La crisis de la constructora no se limita a la Región del Bío Bío, ya que también cuenta con faenas en las regiones de Ñuble y O’Higgins. En esta última zona, el Serviu ya se vio forzado anteriormente a liquidar los contratos con la misma compañía debido a una serie de incumplimientos y retrasos reiterados en la ejecución de los plazos establecidos.
Actualmente, el panorama para las obras paralizadas apunta a una reasignación rápida a través de trato directo, buscando mitigar los efectos sociales y económicos que ha provocado la salida de la empresa española.