Una jornada que debía ser de esparcimiento se transformó en un escenario de horror durante una exhibición de monster truck en la ciudad de Popayán, Colombia. El accidente, ocurrido el pasado domingo, resultó en el fallecimiento de tres personas —una mujer adulta y dos menores de edad— y dejó a más de 40 espectadores con diversas lesiones.
Segundos de terror en la pista
Leidy Casas, quien presenciaba el evento junto a su esposo e hijo, aún recuerda con miedo el instante en que el vehículo perdió el control. «No pude pararme, no pude moverme. Yo solamente estaba esperando que el carro pasara por encima de nosotros», relató tras haber estado a escasos metros de la trayectoria del todoterreno, que comenzó a lanzar chispas antes de impactar contra las barreras metálicas.
Las imágenes del registro muestran cómo el vehículo daba vueltas en círculos y saltaba obstáculos, hasta que irrumpió a alta velocidad contra la multitud. El caos fue inmediato: gritos, llanto y una desesperada huida marcaron los minutos posteriores al impacto, según detallaron testigos presenciales.
Balance de salud y reacciones oficiales
El médico René Zúñiga, del principal hospital de la ciudad, confirmó que cinco niños permanecen en estado delicado de salud tras el incidente. A dicho centro asistencial ingresaron dos personas fallecidas, quienes llegaron en condiciones críticas donde ya no había nada que hacer.
Entre las víctimas fatales se encuentra Hellen Velarde, quien había celebrado su décimo cumpleaños apenas dos días antes del evento. Su abuelo, Miller Velarde, calificó el suceso como una «tragedia inexplicable» y denunció que el espectáculo carecía de las medidas de seguridad mínimas, llegando a calificar lo ocurrido como un «crimen». Otro de sus nietos continúa en cuidados intensivos tras ser operado de urgencia por un trauma craneal.
Testimonios de una jornada trágica
El socorrista Andrés Hurtado, quien se encontraba cerca del lugar, describió el número de heridos como algo impresionante. Por su parte, Camily Cruz compartió su angustia desde el graderío: «Mi corazón se empezó a acelerar y lo único que hice fue abrazar a mi hijo. Mi impotencia era no poder ayudar a las personas que estaban ahí en el piso tiradas, llorando, inconscientes».
Ante la magnitud de los hechos, el alcalde de Popayán, Juan Carlos Muñoz, ordenó el inicio de una investigación rigurosa para esclarecer este evento que, según sus palabras, «jamás debió ocurrir».