La ambiciosa hoja de ruta de austeridad diseñada por el Ministerio de Hacienda, liderado por Jorge Quiroz, ha comenzado a materializarse, provocando una fractura tanto en la oposición como en el propio oficialismo. La propuesta contempla un recorte que alcanza a cerca de 260 programas de gobierno repartidos en todos los ministerios, con ajustes que, en diversas instancias, podrían escalar hasta el 15% de su presupuesto.
Programas emblemáticos en la mira
El diseño no se limita a iniciativas de bajo perfil. Por el contrario, la lista de recortes incluye políticas altamente sensibles como la Pensión Garantizada Universal (PGU). Este punto es especialmente crítico debido a que el presidente José Antonio Kast, durante su campaña, garantizó expresamente que este beneficio no sería objeto de reducciones, distanciándose así de las políticas de gestión del anterior gobierno de Sebastián Piñera.
El debate, que hasta hace poco era teórico, pasó a la acción el pasado martes tras conocerse los primeros ajustes en el Ministerio de Desarrollo Social. Según reportes de BioBioChile, el programa de ajuar para recién nacidos es el primero en la lista tras una circular firmada por Quiroz. Además, se verán afectados otros apoyos directos a hogares vulnerables y líneas gestionadas por el Instituto de Previsión Social (IPS).
Impacto transversal en educación y otras carteras
La arremetida fiscal también golpea al sector educativo. Tal como informó La Tercera, programas de becas como Vocación Profesor, Juan Gómez Millas y el beneficio para hijos de profesionales de la educación están bajo revisión. Asimismo, se encuentran en la lista los Liceos Bicentenario y el financiamiento del Museo Interactivo Mirador (MIM). En el ámbito productivo, la Corfo y el Crédito MiPyme también se integran a esta lógica de austeridad.
El alcance del plan es transversal y alcanza áreas sensibles como:
- Seguridad Pública: optimización de recursos en medio de una alta demanda ciudadana.
- Ministerio de la Mujer y Equidad de Género: revisión de programas sociales específicos.
- Ministerio del Deporte: recorte de iniciativas deportivas.
- Transportes: ajustes en proyectos de conectividad y movilidad.
El costo político de la austeridad
Desde el Ejecutivo justifican estas medidas como una necesidad urgente para ordenar las arcas fiscales, argumentando un presunto malgasto de recursos durante la administración anterior. No obstante, este discurso choca frontalmente con la credibilidad del gobierno y la percepción ciudadana. La gestión comunicacional, encabezada por la vocera Mara Sedini —actualmente la peor evaluada del gabinete—, enfrenta un escenario complejo para convencer a la opinión pública de que estos recortes son positivos para el país.
Mientras el plan de Jorge Quiroz avanza entre circulares y filtraciones, el Gobierno enfrenta una creciente presión política. La gran interrogante que queda abierta es si el Ejecutivo logrará sostener este ajuste sin erosionar irreversiblemente su base de apoyo y el respaldo de la ciudadanía tras sus primeros días de gestión.