La región de Arica en el extremo norte de Chile se enfrenta a una crisis que evoca el fantasma del «nuevo Huachipato». Esta vez, el detonante no es el acero chino, sino los problemas con las exigencias legales y medioambientales que enfrenta la empresa Quirobax, productora de ácido bórico y productos agroquímicos.
Quirobax, con su planta El Águila a 69 kilómetros del Puerto de Arica, da empleo directo e indirecto a unas 2 mil personas, representando entre un 7% y 10% de la economía regional. Sin embargo, sus operaciones en el salar de Surire, considerado Monumento Natural y hábitat de flamencos, han desencadenado una batalla legal que amenaza con paralizar por completo sus actividades.
La Denuncia de Conaf y las Alteraciones en el Salar
Durante 2022, la Corporación Nacional Forestal (Conaf) denunció ante la Superintendencia de Medio Ambiente que Quirobax estaba operando sin evaluación ambiental vigente en el salar de Surire. Informes técnicos de Conaf y el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) revelaron la existencia de alteraciones en el área protegida, incluyendo la extracción de material a una profundidad mayor a la permitida, lo que habría impactado el hábitat y la disponibilidad de alimento de los flamencos.
Aunque inicialmente se pensó en un acuerdo entre Quirobax y Conaf que permitiría continuar con las operaciones, las conversaciones llegaron a un punto muerto tras un cambio en la alta dirección de la corporación. Así, el caso se llevó ante el Consejo de Defensa del Estado (CDE) y la Superintendencia de Medio Ambiente.
El Impacto en la Región y la Incertidumbre de los Trabajadores
Quirobax, que según su propia web implementa desde 1999 un sistema de monitoreo ecológico en alianza con Conaf y forma parte de un Plan de Conservación del Flamenco Altoandino, lleva más de un año con sus operaciones paralizadas por orden del Primer Tribunal Ambiental. Esto ha generado una gran incertidumbre entre sus trabajadores, quienes recientemente bloquearon la Ruta 11-CH que conecta Arica con Bolivia.
Para el gobernador regional, Diego Paco Mamani, la situación es preocupante: «No queremos un Huachipato acá en el norte», sentenció, haciendo referencia a la crisis que enfrentó la siderúrgica en el pasado. Mamani acusó que, a pesar de que la región «atraviesa momentos difíciles», no ven desde el Gobierno Central la atención que esta crisis merece, dejándolos «solos como región».
La Batalla Legal y el Futuro Incierto
Quirobax, por su parte, argumenta que las acusaciones del CDE aplican criterios retroactivos sobre operaciones que fueron autorizadas legalmente desde 1984. Sin embargo, el Consejo de Defensa del Estado sostiene que durante la temporada 2022-2023 no se reprodujeron los flamencos en el salar, a pesar de que previamente se identificó más de 20 sectores con actividad de nidificación.
Mientras se desarrolla esta batalla legal, el futuro de Quirobax y de miles de empleos en la región de Arica permanece en la cuerda floja. La preservación del salar de Surire, un hábitat único y protegido, se enfrenta a los intereses económicos de una empresa clave para la zona. La resolución de este conflicto tendrá un impacto significativo en la economía y el medioambiente del extremo norte de Chile.