El marketing tradicional, explicado a través de la metáfora del «embudo», ya no es suficiente en la era de la inteligencia artificial (IA). Los consumidores chilenos, hiperconectados y con acceso a una abundancia de información, ya no siguen un camino lineal hacia la compra. Ahora, su comportamiento es más errático y dinámico, saltando entre diferentes canales y plataformas antes de tomar una decisión.
Según Shelley Pursell, Senior Director de Marketing en HubSpot LATAM, «más del 60% de las búsquedas en Google no terminan en la web de ninguna marca». Esto significa que las empresas deben repensar su estrategia de marketing para adaptarse a esta nueva realidad.
El Nuevo «Loop» de Marketing
HubSpot propone un nuevo modelo, el «Loop de Marketing», que se basa en cuatro etapas clave:
1. Definición
Establecer la identidad de la marca y definir claramente la audiencia a la que se quiere llegar.
2. Adaptación
Utilizar la IA para personalizar los mensajes a gran escala y ofrecer experiencias verdaderamente personalizadas a los clientes.
3. Amplificación
Distribuir contenido relevante en todos los canales que consume el cliente, desde TikTok hasta podcasts.
4. Optimización
Refinar y ajustar las campañas en tiempo real, basándose en los datos recopilados.
Bajo este nuevo modelo, son los usuarios y los algoritmos quienes definen qué mensaje se ve, cuándo y en qué formato. La IA permite a las marcas comprender mejor los patrones de comportamiento, anticipar necesidades y ofrecer experiencias personalizadas.
Inteligencia Artificial e Inteligencia Emocional
En Chile, la digitalización avanza rápidamente, pero con brechas notorias. Mientras que las grandes empresas ya experimentan con IA generativa, automatización y predicción, muchas pymes aún operan con herramientas básicas, lejos de aprovechar el potencial de los datos y la personalización.
Pursell afirma que «el Loop de Marketing no es un lujo corporativo, sino una nueva forma de entender la relación con los clientes: escuchar, actuar, aprender y volver a empezar». En un país donde los consumidores valoran la cercanía, la coherencia y la autenticidad, las marcas chilenas deben combinar inteligencia artificial con inteligencia emocional para marcar la diferencia.
Porque en la era de la IA, la diferencia no la marcarán las máquinas, sino cómo las usamos para ser más humanos frente a los clientes.