A sus 95 años, Ahn Hak-sop, un veterano de la Guerra de Corea, tiene un último deseo: volver a Corea del Norte para pasar sus últimos días y ser enterrado en «una tierra libre del imperialismo». Después de décadas viviendo en el sur contra su voluntad, este patriota antinorteamericano está desesperado por regresar a su hogar.
La historia de Ahn es conmovedora y compleja. Capturado por el ejército surcoreano en 1953, permaneció prisionero durante 42 años, a pesar de que, según él, «debería haber sido intercambiado como prisionero de guerra, según las normas». Mientras que el resto de los prisioneros norcoreanos fueron liberados, a Ahn lo consideraron un criminal y lo mantuvieron encerrado.
Una Lucha Incansable por Volver a Casa
Aunque tuvo la oportunidad de regresar a Corea del Norte en la década de 2000, Ahn decidió quedarse en el sur para seguir luchando contra la presencia estadounidense, a la que considera el «enemigo» de su país. «Quería luchar hasta que se marcharan los estadounidenses», explica. Pero ahora, con su salud deteriorada por un edema pulmonar, sabe que le queda poco tiempo.
En agosto de este año, Ahn intentó llegar al Puente de la Unificación, uno de los pocos pasos que conectan las dos Coreas, pero no logró obtener la documentación necesaria y tuvo que volver resignado. «Sólo quiero que mi cuerpo descanse en una tierra verdaderamente independiente. Una tierra libre del imperialismo», dijo a los medios en ese entonces.
El Anhelo de un Patriota
Para Ahn, Corea del Sur sigue siendo un país «colonizado por el enemigo» y no quiere ser enterrado en esa «tierra mancillada». Su deseo es volver a Corea del Norte, la tierra por la que luchó y a la que siente que pertenece. «Quiero volver junto a mis compañeros», concluye el veterano.
La lucha de Ahn Hak-sop por regresar a su hogar es una historia conmovedora que refleja el profundo patriotismo y la desesperación de un hombre que solo quiere pasar sus últimos días en libertad, en la tierra por la que arriesgó todo.