La Inteligencia Artificial (IA) ya no es una promesa futurista, sino una realidad presente que está reconfigurando industrias, redefiniendo empleos y transformando radicalmente la forma en que tomamos decisiones. Frente a este escenario, la pregunta clave no es si la IA llegará a Chile, porque ya está aquí, sino si el país está realmente preparado para enfrentar los desafíos que impone en términos de eficiencia operativa y competitividad en la economía digital.
Afortunadamente, Chile ha dado pasos importantes en esta dirección. Por segundo año consecutivo, lidera el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial, donde un 93% de las empresas locales reconoce que la IA tendrá un impacto positivo en sus negocios. A nivel internacional, países como Corea del Sur han implementado estrategias nacionales que integran la IA directamente en la productividad del Estado y el sector privado, con inversiones públicas que superan los USD 2.000 millones para impulsar infraestructura, talento e innovación basada en datos.
Cerrando brechas para aprovechar el potencial de la IA
Sin embargo, en Chile persisten algunas brechas que podrían ralentizar el avance. Muchas pymes aún operan sin herramientas digitales básicas, y la demanda de profesionales especializados en IA sigue muy por encima de la oferta. Según un estudio del BID, menos del 30% de los trabajadores chilenos ha recibido formación en habilidades digitales avanzadas. Esto no solo limita la adopción de la IA, sino también el impacto real que puede tener en la eficiencia de los procesos y la competitividad de la economía.
Para abordar estos desafíos, el Estado chileno ha estado realizando esfuerzos importantes. En 2021, se lanzó la primera Política Nacional de IA, fruto de un proceso participativo y estructurado en tres ejes: factores habilitantes, desarrollo y adopción, y gobernanza y ética. Posteriormente, en 2024, esta política fue actualizada mediante Decreto Supremo, reforzando especialmente el eje de ética y gobierno. Además, Chile ingresó un proyecto de ley que introduce regulación basada en riesgo, priorizando seguridad, equidad, derechos humanos y responsabilidad humana.
La IA como motor de una nueva era de eficiencia y competitividad
Hoy en día, la eficiencia ya no se mide solo por la reducción de costos o la mejora en tiempos de respuesta. Se mide por la capacidad de anticiparse, adaptarse y escalar soluciones basadas en datos. Y ahí es donde Chile aún tiene trabajo por hacer. La IA no es un proyecto de TI, es una transformación estratégica que requiere visión, liderazgo y voluntad política para cerrar brechas, fomentar la colaboración público-privada y poner la capacitación continua al centro del modelo económico.
La oportunidad está sobre la mesa. La IA puede ser el motor que eleve la productividad chilena, que recupere competitividad y que prepare a la economía para una nueva era. Pero para lograrlo, Chile debe estar preparado para moverse con la misma inteligencia que la tecnología que busca adoptar. El futuro no espera, y la verdadera pregunta es si sabremos aprovechar esta oportunidad transformadora.