El ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Alberto van Klaveren, respondió con firmeza a las declaraciones del fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, quien acusó al presidente Gabriel Boric de instrumentalizar el caso del exmilitar venezolano asesinado Ronald Ojeda para atacar a Caracas.
Van Klaveren afirmó que «ya estamos acostumbrados a estas salidas de un fiscal (Saab) que obviamente es una pieza clave en la maquinaria del Gobierno venezolano». Agregó que «no tiene la mínima autoridad para pronunciarse» sobre el caso, ya que «en Venezuela, en estos momentos no existe separación de poderes y la verdad es que no hay que tomar en serio declaraciones que son muy reiteradas de un señor que en realidad no tiene la mínima autoridad para pronunciarse sobre nuestro país y sobre nuestra autoridad».
Las declaraciones del canciller chileno son una respuesta directa a las acusaciones de Saab, quien calificó la investigación chilena de «pirata» y «mediocre», refiriéndose a Boric como «una persona con daños cognitivos básicos». Además, Saab acusó directamente al presidente Boric de «orquestar» la investigación para vincular el caso con la banda criminal venezolana «Tren de Aragua».
Sin embargo, Van Klaveren destacó que el Ministerio Público chileno sospecha de la implicación del Gobierno de Venezuela, con testigos que aseguran que Diosdado Cabello, ministro del Interior venezolano, encargó el asesinato a la banda. De hecho, el canciller y el fiscal nacional, Ángel Valencia, se reunieron con el fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), Karim Khan, para proporcionar información sobre el asesinato de Ojeda, ya que Chile considera que estos antecedentes pueden ser relevantes para la investigación que la CPI abrió en 2021 sobre presuntos crímenes de lesa humanidad en Venezuela.
Hasta el momento, se han identificado al menos 16 personas involucradas en el crimen de Ojeda, con siete de ellas detenidas en Chile, dos en Colombia y otras dos en Estados Unidos. Los detenidos son miembros de una facción del Tren de Aragua, aunque los autores intelectuales del asesinato aún no han sido determinados.