El debate entre el exsubsecretario del Interior, Juan Francisco Galli, y la presidenta del Frente Amplio, Constanza Martínez, sobre el uso del orden público durante el estallido social de 2019 en Chile, pone de manifiesto la profunda polarización política que marcó ese período.
Según Martínez, hubo un «problema en cómo se utilizaba el orden público para resolver problemas políticos» previo a la actual administración, lo que habría deslegitimado a las instituciones. Por su parte, Galli acusa a quienes «validaron la violencia» y «tildaron de asesinos» a Carabineros, negándoles cualquier vía de salida al Gobierno de entonces.
La Espiral de Acusaciones y Desconfianza
Ambas posturas reflejan la dinámica de acusaciones mutuas y falta de diálogo constructivo que caracterizó el estallido social. La oposición culpó al Gobierno de Piñera por el uso excesivo de la fuerza, mientras que el oficialismo responsabilizó a los manifestantes por la violencia desatada.
«Hubo una irresponsabilidad por parte de la derecha durante el 2019, de utilizar el orden público, excesivamente, para resolver un problema que era político» – Constanza Martínez
Esta polarización impidió encontrar soluciones negociadas y profundizó la crisis de legitimidad de las instituciones. Cada bando se atrincheró en su posición, demonizando al otro y negándose a reconocer sus propias responsabilidades.
Lecciones Aprendidas y Propuestas de Mejora
Para evitar la repetición de estos hechos, es crucial que los actores políticos y sociales aprendan de esta experiencia. Deben fomentar el diálogo, la empatía y la búsqueda de soluciones consensuadas, en lugar de alimentar la confrontación y la radicalización.
Algunas propuestas concretas incluyen:
- Reformar los protocolos de actuación de las fuerzas de seguridad para garantizar un uso proporcional y respetuoso de la fuerza.
- Implementar mecanismos de rendición de cuentas y transparencia que permitan investigar y sancionar abusos.
- Promover espacios de mediación y negociación entre el Gobierno, la oposición y los movimientos sociales.
- Fomentar una cultura de diálogo y compromiso, en lugar de la confrontación y la polarización.
Solo a través de estos esfuerzos conjuntos podremos evitar que situaciones de crisis política deriven en un uso excesivo y deslegitimado del orden público. Es hora de aprender de los errores del pasado y construir una democracia más resiliente y participativa.