Diésel y alimentos suben precios: IPC de octubre llega al 4,5% anual

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Los precios al consumidor en octubre registraron un alza mensual del 0,5%, lo que elevó la inflación interanual a un 4,5%. El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) reveló que las principales presiones inflacionarias provienen del shock del petróleo y factores climáticos que afectaron a los alimentos.

Según Ignacio Mieres, head of research de XTB, cerca del 70% del aumento de precios de octubre se explicó por el encarecimiento de combustibles y hortalizas. El diésel, en particular, tuvo un incremento del 12,3%, mientras que la inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles, se mantuvo en 0%.

La canasta del IPC mostró que los pimientos morrones fueron el producto con mayor alza mensual, un 16,9%, seguidos por los plátanos con un 13,3%. El transporte aéreo internacional también subió un 13%. Tras el diésel, destacaron las papas y tomates con alzas del 12% y 11,2%, respectivamente. Otros productos con incrementos fueron los limones (9%), cebollas y cebollines (5,1%), manzanas (4,9%), y la gasolina (4,5%).

El aumento de los combustibles se atribuye a dos alzas consecutivas durante el mes, con incrementos de alrededor de $40 en gasolinas y más de $90 en diésel. En cuanto a los alimentos, las lluvias y granizadas afectaron la producción agrícola, provocando atrasos en siembras y cosechas, según monitoreó la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) a principios de octubre, a través de su presidente Antonio Walker.

Mieres afirmó que estos datos confirman que la inflación en Chile es un “shock de oferta”, impulsado por los altos precios de la energía debido al conflicto en Medio Oriente y por los factores climáticos en los alimentos, y no por un exceso de demanda. Esta situación, añadió, disminuye la urgencia de que el Banco Central implemente medidas más restrictivas, como alzas en la tasa de interés.

Francisco Ormazábal, académico de la Facultad de Economía y Negocios de la U. Andrés Bello (UNAB), enfatizó la necesidad de prudencia por parte del ente emisor. Destacó que, a pesar de las expectativas de una convergencia rápida hacia la meta del 3%, los incrementos en energía, transporte y alimentos señalan que aún persisten presiones relevantes sobre los precios.

“No obstante, tampoco parece ser momento para sobrerreaccionar. Parte importante de estas alzas responde a factores específicos y no necesariamente a un sobrecalentamiento de la economía”, resaltó Ormazábal.

El académico de la UNAB proyecta que la inflación se mantendrá algo volátil, donde los combustibles, el tipo de cambio y algunos componentes estacionales de alimentos seguirán condicionando los precios. Mieres concluyó que el principal riesgo es la transmisión inflacionaria, dado que “el alza sostenida del diésel encarece el transporte y puede trasladarse con rezago al resto de la canasta”.

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