A días del aniversario del Estallido Social de 2019, el presidente José Antonio Kast enfrenta una creciente presión interna. Incluso sectores de su propia coalición, que comparten su visión sobre los eventos, esperan una señal de La Moneda en esta fecha.
El mandatario ha evitado pronunciarse sobre la posibilidad de un acto oficial o sobre eventuales indultos a uniformados. Su discurso se ha centrado en condenar la violencia y la necesidad de proyectar el país hacia el futuro. “Nosotros tenemos que tener una mirada de futuro. Lo que estamos haciendo es reconstruir nuestro país. El 18 de octubre fue un momento complejo de mucha violencia y esperamos que eso no se vuelva a repetir nunca más”, declaró.
Esta postura ha generado incomodidad entre los libertarios. Johannes Kaiser, figura relevante del sector, criticó al gobierno por evadir una definición clara. Comparó la situación de Kast con una escena de Matrix, “haciéndole el quite a todos los balazos”, y calificó la falta de una posición contundente como una “mala decisión política”.
“El Gobierno no se está haciendo un favor al evadir este tema, que por lo demás es el tema que lo llevó al Gobierno. Creo que es una mala decisión política no tomar una posición mucho más clara en estas materias”, emplazó Kaiser.
Desde las filas de Republicanos, la diputada Paz Charpentier defendió al presidente, afirmando que su posición es clara y recordando que su liderazgo se forjó precisamente en oposición al estallido y al proceso constituyente. No obstante, Charpentier también enfatizó la importancia de que La Moneda conmemore el aniversario, recordando las graves consecuencias de la violencia de 2019.
“El presidente Kast tiene una posición muy clara frente a lo que fue la revolución de octubre de 2019. A mí me parecería muy importante que La Moneda conmemore este 18 de octubre y lo haga con mucha claridad”, afirmó la legisladora.
Las próximas horas serán cruciales para coordinar la postura de la derecha. Los partidos oficialistas trabajan en una declaración conjunta que reafirme el compromiso de un “nunca más” a la validación de la violencia. Los libertarios, en contraste, planean una actividad propia para el domingo, manteniendo la hora y el lugar en reserva por motivos de seguridad.