Christa Pike, una mujer que ha pasado cerca de tres décadas en el corredor de la muerte en Tennessee, sobrevivió a dos dosis letales de pentobarbital durante su ejecución el pasado miércoles. El procedimiento quedó inconcluso, generando incertidumbre sobre el futuro de su condena a muerte, impuesta en 1996 por asesinato.
La ejecución se llevó a cabo luego de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos levantara una suspensión previa dictada por un tribunal federal de apelaciones, autorizando al estado a aplicar la pena capital. Sin embargo, tras la administración de las dos tandas de pentobarbital, Pike continuó con vida. Los testigos presentes, incluidos periodistas, escucharon su respiración por casi una hora antes de ser desalojados del lugar.
Según un comunicado de los abogados de Pike, difundido por medios locales, la mujer está recibiendo tratamiento en un hospital, aunque se desconoce su estado de salud. Los testigos describieron un procedimiento mucho más prolongado de lo esperado. Pike permaneció despierta durante gran parte de la primera fase, incluso conversó con funcionarios y cantó junto a su guía espiritual, quien la acompañó durante el proceso.
La cortina que separa a los testigos del área de ejecución se cerró alrededor de las 19:46 hora local (00:46 GMT), pero se reabrió tres minutos después. En ese momento, los periodistas observaron que Pike seguía respirando y que su guía espiritual regresaba a la habitación. Poco después, se inició una segunda ronda de administración del fármaco. Tras esta segunda dosis, los testigos reportaron haber escuchado nuevamente su respiración, fuertes ronquidos y observado movimientos de cabeza y cuello. Incluso, Pike levantó la cabeza mientras estaba en la camilla.
La cortina se cerró otra vez alrededor de las 20:05. Los periodistas continuaron escuchando su respiración hasta que fueron obligados a abandonar el área, aproximadamente a las 20:53. La periodista Catherine Sweeney, de la emisora WPLN, explicó en una conferencia posterior que el protocolo de Tennessee prevé una segunda administración de pentobarbital si la primera no surte efecto, utilizando cuatro jeringas, dos de ellas con 50 mililitros de pentobarbital.
No obstante, Sweeney señaló que las instrucciones no especifican qué hacer si una persona permanece con vida después de recibir ambas tandas, una situación que los periodistas calificaron de extraordinaria. Posteriormente, los testigos vieron una ambulancia salir de la prisión con las sirenas encendidas, sin poder confirmar quién iba a bordo. Hasta el momento, tampoco se ha determinado si el fallo estuvo relacionado con la administración del fármaco, el acceso intravenoso u otro problema durante el procedimiento.
Pike fue condenada a muerte en 1996 por el asesinato de Colleen Slemmer, una compañera de 19 años del programa de formación laboral Job Corps en Knoxville, cometido el año anterior. Pike tenía 18 años al momento del crimen y ha permanecido en el corredor de la muerte de Tennessee desde entonces. El término «corredor de la muerte» se refiere al espacio carcelario donde aguardan las personas condenadas a la pena capital.
Esta ejecución estaba marcada como la primera de una mujer en Tennessee en más de 200 años, y aunque el Tribunal Supremo de EE.UU. había levantado el último obstáculo judicial, el procedimiento no pudo completarse. Ahora queda por definir qué sucederá con Pike y con la orden de ejecución, especialmente porque sus abogados intentaron detener el proceso con una moción de emergencia tras su supervivencia a las dos tandas de pentobarbital. La condena a muerte sigue vigente, pero su aplicación inmediata está en cuestión.