El hallazgo de una adolescente con un pentagrama tallado en el pecho en enero de 1995 conmocionó a Knoxville, Tennessee. Este crimen, que implicó la tortura y asesinato de Colleen Slemmer, de 19 años, podría culminar casi tres décadas después con la primera ejecución de una mujer en el estado en más de 200 años.
La autora, Christa Pike, tenía 18 años cuando, junto a su entonces novio Tadaryl Shipp, de 17, perpetró el asesinato en un campamento de capacitación laboral. Pike acusó a Slemmer de insultarla y de intentar robarle a su pareja.
Residentes del centro declararon que Pike se jactó del crimen antes y después, incluso mostrando un pedazo del cráneo de Colleen como trofeo. En 1996, un jurado la condenó a muerte, mientras que Shipp, por ser menor de edad, recibió cadena perpetua con opción a libertad condicional.
De concretarse la ejecución este 30 de septiembre, Pike será la primera mujer ejecutada en Tennessee desde 1819. A nivel nacional, sería la número 19 desde que Estados Unidos reinstauró la pena de muerte en los años 70, contrastando con 1.663 hombres ejecutados en el mismo período.
El caso de Pike ha puesto en relieve las contradicciones del sistema de pena capital estadounidense. Sus abogados presentaron una petición de clemencia de 226 páginas documentando un historial de abuso extremo, incluyendo violaciones desde los 11 años y en la niñez temprana por parte del novio de su abuela.
“Es alucinante que no hayan presentado nada de su historial de abuso y violación, aunque lo sabían”, afirmó Sandra Babcock, experta en género y pena de muerte de la Universidad de Cornell, quien trabajó en la defensa de Pike.
La psicóloga forense Bethany Brand, quien evaluó a Pike en 2023, explicó que la mujer padecía episodios maníacos no tratados por un trastorno bipolar y estrés postraumático no diagnosticado. “Ambas cosas influyeron absolutamente en cuán amenazada se sintió por la chica a la que terminó matando”, señaló Brand. Además, Pike fue condenada por intentar asfixiar a otra reclusa en 2001, un incidente que sus abogados también atribuyen a la falta de tratamiento psiquiátrico.
Sin embargo, May Martinez, madre de Colleen Slemmer, ha esperado este desenlace por años. “Ella cometió el crimen. Creo que debería pagar por ello”, declaró a un medio local en 2021, y reiteró esta semana: “Quisiera que ella sufriera el mismo dolor que sintió Colleen”.
Un tribunal federal de apelaciones ya había dictaminado que el jurado sí escuchó sobre la infancia difícil de Pike a través de testimonios familiares, y que la nueva evidencia sobre su bipolaridad “en gran parte repetía” información ya conocida. La Corte Suprema de Tennessee rechazó esta semana la última solicitud de Pike para frenar la ejecución, dejando la decisión final en manos del gobernador Bill Lee, quien nunca ha otorgado clemencia en un caso de pena de muerte, y de un posible recurso ante la Corte Suprema de Estados Unidos.
Ashlee Sellars, amiga de Pike, reveló esta semana que recibió un mensaje de ella pidiendo que nadie que la quiera esté presente durante la ejecución.