Una medida sorpresiva fue la instalación de un cerco perimetral en la playa Pingueral de Tomé, en la región del Bío Bío. La estructura se erige sobre la arena, a pocos metros de la línea de mar, generando controversia entre los vecinos y las autoridades.
Este cierre fue puesto hace algunas semanas por los propietarios del condominio Roca Mar, quienes argumentan problemas de basura y acceso indebido a su terreno. Según Jorge Reeves, residente del sector, la decisión de cercar responde a la constante acumulación de desechos dejados por los visitantes.
El terreno en cuestión abarca aproximadamente 3 hectáreas y el cerco delimita una parte específica de esta propiedad privada. Ante las denuncias recibidas a través de redes sociales, el seremi de Bienes Nacionales, Matías Ruiz, realizó una fiscalización en terreno.
Lo que se considera playa legalmente es entre la línea de más baja marea y la línea de alta marea. Eso es el tramo que la ley considera como playa y este cerco estaría posterior a esa línea de alta marea. Como es un terreno privado, en realidad ellos tienen derecho a cercarlo.
Por su parte, la Municipalidad de Tomé se encuentra revisando los antecedentes. José Carlos Pérez, director de Obras Suplente del municipio, adelantó que, según el plano de loteo, los polígonos delimitados configuran un lote con propietario legalmente reconocido.
Sin embargo, la acción ha provocado el desacuerdo de algunos residentes. El abogado Franklin Bustos, quien representa a cerca de 30 vecinos, no descartó la presentación de acciones legales. Bustos sostiene que el cerco podría estar dentro del límite de alta marea, afectando el acceso y la estética del lugar, además de cuestionar que la medida fuese inconsulta.
Pese a las críticas, las autoridades han indicado que, hasta el momento, la estructura cumple con la normativa vigente.